A los 43 años, Mariana notó que cada vez que subía las escaleras, sus rodillas emitían un crujido seco. Al principio lo ignoró, pensando que era parte de envejecer. Pero cuando el sonido se volvió más frecuente, la preocupación llegó. ¿Estaban sus articulaciones dañadas? ¿Era el inicio de algo grave?
La respuesta, según expertos en ortopedia y bioingeniería, es más tranquilizadora de lo que parece. De acuerdo con estudios recientes publicados por National Geographic y revistas especializadas como Rheumatology y Osteoarthritis and Cartilage, los chasquidos articulares —conocidos como crepitus— no suelen implicar daño.
Qué es el crepitus y por qué se produce
El crepitus se manifiesta como un sonido de crujido o chasquido al mover la articulación, especialmente en las rodillas. Las causas más comunes incluyen:
- Formación y colapso de burbujas de gas en el líquido sinovial
- Roce de ligamentos o tendones con protuberancias óseas
- Desgaste natural del cartílago
El Dr. Mitchell McDowell explicó que en la mayoría de los casos, es parte de la mecánica normal del cuerpo, sin relación directa con patologías graves.
¿Cuándo es señal de alerta?
El crepitus se vuelve preocupante si va acompañado de:
- Dolor persistente
- Rigidez matutina prolongada (más de una hora)
- Hinchazón
- Bloqueo o pérdida de movimiento articular
Estas señales pueden indicar artrosis u otras afecciones. Un diagnóstico temprano mejora significativamente el tratamiento.
¿Cuántas personas lo presentan?
Una revisión sistemática publicada en BMJ Journals revela que:
- 41% de la población general experimenta ruidos en las rodillas
- 81% de quienes tienen artrosis de rodilla presentan crepitus
- Incluso personas sanas pueden tenerlo sin desarrollar dolor o discapacidad
La presencia de ruidos no equivale a daño, pero sí puede asociarse a cambios estructurales visibles en estudios por imagen.
Factores de riesgo para el desgaste articular
Además de la edad, otros factores influyen:
- Genética y antecedentes de lesiones
- Sobrecarga por actividades repetitivas (como correr en asfalto)
- Estilo de vida sedentario o inflamación por mala alimentación
- Consumo de ultraprocesados, alcohol y tabaco
El bioingeniero Barry L. Bentley subraya que “el envejecimiento articular no solo depende de los años, sino de los hábitos acumulados”.
Cómo proteger tus articulaciones
Los expertos recomiendan:
- Mantener un peso saludable
- Consumir alimentos ricos en omega-3, calcio, vitamina D y antioxidantes
- Realizar actividad física de bajo impacto: caminar, nadar, andar en bicicleta
- Incorporar ejercicios de fuerza para estabilizar la rodilla
- Evitar ejercicios de alto impacto sin supervisión
Incluso a los 40 o 50 años, es posible mejorar la salud articular con pequeños cambios diarios.
Escuchar tu cuerpo sin entrar en pánico
Escuchar un chasquido al doblar la rodilla puede ser desconcertante, pero no necesariamente alarmante. Informarse, cuidar el estilo de vida y actuar ante señales de alerta son las mejores herramientas para envejecer con movilidad y calidad.
Como Mariana descubrió tras consultar a un especialista, su caso no requería tratamiento, solo ajustes a su rutina y más atención a su cuerpo.


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