Cuando el frío y la niebla cubren los campos verdes de Irlanda, surgen paisajes de cuento perfectos para quienes buscan evitar multitudes. Viajar en temporada baja ofrece la oportunidad de conocer pueblos auténticos, disfrutar de pubs con chimeneas encendidas y ahorrar en alojamiento. Aquí te presentamos tres pueblos irlandeses imperdibles para un viaje invernal inolvidable.
Dingle: acantilados, delfines y cultura gaélica
Ubicado en la península homónima, Dingle es un pequeño puerto pesquero donde el idioma gaélico sigue vivo. En invierno, las calles empedradas están casi vacías, lo que permite pasear con calma y admirar sus casas coloridas. La costa ofrece vistas impresionantes de acantilados, mientras que en el puerto es posible ver delfines, incluido el famoso Fungie (aunque su paradero actual es incierto). Los pubs locales ofrecen música tradicional todas las noches y platos reconfortantes como el estofado de cordero.
Kinsale: gastronomía frente al mar
Al sur de Cork, Kinsale es uno de los destinos culinarios más importantes de Irlanda. Con su castillo del siglo XVII y el pintoresco puerto, este pueblo luce aún más encantador en invierno, cuando las luces de sus restaurantes iluminan las noches frías. Desde mariscos frescos hasta cocina de autor, su oferta es ideal para los amantes de la buena mesa. Además, desde aquí puedes explorar la ruta costera Wild Atlantic Way en su tramo más meridional.
Cong: historia y naturaleza en un solo lugar
Famoso por haber sido escenario de la película El hombre tranquilo, Cong combina ruinas medievales como la Abadía de Cong con paisajes de bosques, lagos y castillos. En los meses fríos, la neblina matinal otorga un aire místico a este pequeño pueblo. Cerca se encuentra el castillo de Ashford, convertido en hotel de lujo donde se puede tomar un té tradicional o practicar tiro con arco, pesca y paseos a caballo.
Consejos para viajar en invierno por Irlanda
- Transporte: lo mejor es rentar un coche para recorrer los pueblos con flexibilidad, aunque hay autobuses que conectan Cork, Galway y otros puntos principales.
- Ropa: lleva impermeable, botas resistentes y ropa térmica; la humedad es constante.
- Alojamiento: muchos B&B ofrecen descuentos en temporada baja, y los hoteles suelen incluir desayuno y chimenea.
- Actividades: además de pasear por los pueblos, aprovecha para visitar destilerías de whiskey, museos y eventos de música folk en los pubs.
Recorrer Irlanda en invierno permite conocer su lado más auténtico, cuando los turistas son pocos y los paisajes parecen salidos de un libro de fantasía. Dingle, Kinsale y Cong son solo tres ejemplos de pueblos que conquistan con su historia, cultura y calidez, incluso cuando el clima es frío y lluvioso. Si buscas un destino distinto para tus vacaciones invernales, Irlanda puede sorprenderte.


TE PODRÍA INTERESAR