Origen popular. En un país donde la historia suele contarse en monumentos, desfiles y discursos, hay frases que resuenan más allá del protocolo. Así comenzó la ceremonia del 115 aniversario de la Revolución Mexicana, cuando el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, reivindicó el origen popular del Ejército Mexicano como la fuerza que ha acompañado a la nación en sus momentos de ruptura, reconstrucción y transformación.
Esa idea —el Ejército no como estructura rígida, sino como una institución nacida del pueblo— fue el eje del mensaje y la puerta de entrada a una reflexión más profunda: el papel que hoy, más de un siglo después, sigue desempeñando en la vida del país.
El Ejército y su origen popular: la fuerza que nació del pueblo
Trevilla Trejo recordó que el Ejército y la Fuerza Aérea surgieron directamente del movimiento que cambió el rostro de México en 1910. No fue una institución creada desde arriba, dijo, sino desde la necesidad del pueblo de defender su futuro. De ahí que, con el paso de las décadas, haya mantenido lo que llamó “entusiasmo bélico desbordante para construir una patria mejor”.
Ese espíritu —más social que militar— ha guiado muchas de sus acciones, desde la reorganización moderna de sus estructuras hasta la incorporación de la Guardia Nacional, presentada como una fuerza intermedia clave para fortalecer la seguridad pública en un país que continúa enfrentando desafíos complejos.
Modernización, estrategia y el rol social del Ejército
A la mitad de su discurso —donde volvió a mencionar el origen popular como brújula institucional— Trevilla destacó uno de los pilares más reconocidos de las Fuerzas Armadas: su apoyo a la población civil.
El Plan DN-III, implementado desde la década de los 70, se ha convertido en un símbolo de la relación entre militares y ciudadanía. No solo ha sido clave en huracanes, incendios, terremotos y emergencias recientes, sino que su eficacia ha sido reconocida a escala internacional.
El ejemplo más reciente lo dio la Fuerza Aérea Mexicana al desplegar el puente aéreo más grande en la historia del país: 23 aeronaves movilizadas para evacuar familias, transportar ayuda humanitaria y responder de forma inmediata a las lluvias que afectaron múltiples estados.
En palabras de Trevilla, el Ejército no solo ha evolucionado en infraestructura y estrategia, sino en sensibilidad social.
La primera presidenta y el nuevo rol de la mujer
La ceremonia también marcó un momento simbólico para la historia contemporánea de México. Por primera vez, una presidenta —Claudia Sheinbaum— fue reconocida como comandanta suprema de las Fuerzas Armadas.
Trevilla subrayó que el Ejército ha comprendido que el país ha cambiado, y que las mujeres ya no son espectadoras, sino protagonistas. Más de 42 mil integrantes femeninas ya participan en múltiples áreas: logística, ingeniería, aviación, medicina, operaciones, inteligencia y mando. Todas, dijo, en pleno plano de igualdad.
Para una institución tradicionalmente vista como masculina, esta transformación representa no solo inclusión, sino modernización estructural.
Una institución que mira al futuro sin olvidar su base
El discurso cerró entre aplausos, pero más allá del protocolo, quedó una imagen poderosa: la de un Ejército que, pese a sus controversias y desafíos, busca reafirmar su identidad no en la fuerza, sino en la comunidad.
Un Ejército que —como insistió Trevilla Trejo— recuerda su origen popular para definir su destino. Esa raíz es la que, según él, le permitirá seguir siendo una institución sólida en tiempos de cambio, tanto tecnológico como social.
Y así, con esa frase como punto final, se reafirmó que la historia militar de México no se escribe solo con batallas, sino con la conexión profunda entre pueblo e institución. Una conexión que hoy, más que nunca, se sostiene en su origen popular.


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