Detención San Quintín marcó un nuevo episodio de tensión política y social luego de que Erick Massid Cano, hijo de la alcaldesa Miriam Cano, fuera detenido por policías municipales tras presuntamente amedrentar y agredir a manifestantes que mantienen un plantón frente al Palacio de Gobierno. Los hechos ocurrieron la noche del domingo en el centro del municipio, en un contexto de protestas que exigen la renuncia de la edil y de varios funcionarios locales.

Enfrentamiento frente al Palacio de Gobierno
De acuerdo con testigos y activistas presentes en el lugar, Erick Massid se confrontó con al menos dos personas que participan en la protesta permanente instalada frente al edificio municipal. Durante el altercado, fue señalado de lanzar amenazas verbales y de incurrir en actos de violencia física contra los manifestantes identificados como Jacobo y Giselle, esta última candidata del Partido del Trabajo a la presidencia municipal de San Quintín.
Videos difundidos en redes sociales muestran el momento en que Massid es contenido por civiles antes de ser asegurado por elementos de la Policía Municipal. En una de las grabaciones se le escucha gritar: “mañana vengo más bravo”, frase que generó indignación entre los asistentes y reforzó las acusaciones de intimidación.
Aparente estado etílico y traslado a barandilla
Testigos señalaron que el detenido se encontraba en aparente estado etílico al momento de los hechos, lo que habría contribuido a su comportamiento agresivo. Tras ser asegurado, fue trasladado a la comandancia municipal y recluido en barandilla, mientras el caso fue turnado a la Fiscalía General del Estado para determinar su situación jurídica.
Erick Massid Cano tiene 32 años de edad y, de acuerdo con información pública, estudió la carrera de Física, además de participar en actividades relacionadas con la divulgación científica y el senderismo. Su perfil contrastó con el contexto del incidente, lo que generó aún mayor atención mediática.
Contexto de protesta y exigencias ciudadanas
La detención se dio en medio de un clima de creciente inconformidad social en San Quintín. Desde hace varios días, un grupo de extrabajadores y activistas mantiene un plantón frente a la alcaldía para exigir la renuncia de la presidenta municipal Miriam Cano, así como de al menos 11 servidores públicos.
Como parte de las acciones de protesta, los manifestantes también han bloqueado tramos de la Carretera Transpeninsular, una de las vías más importantes de Baja California, lo que ha generado afectaciones a la movilidad y presión adicional sobre las autoridades municipales.
Pronunciamiento de la alcaldesa Miriam Cano
Tras darse a conocer la detención de su hijo, la alcaldesa Miriam Cano emitió un comunicado en el que condenó cualquier forma de violencia y afirmó que ninguna causa justifica actos que pongan en riesgo la integridad de las personas o la estabilidad del municipio.
“Como madre reconozco el impacto emocional que puede generar una situación de este tipo”, señaló en el mensaje, aunque subrayó que su postura como autoridad es firme respecto a la aplicación de la ley.

La ley sin privilegios ni distinciones
En su posicionamiento, la edil enfatizó que en San Quintín la ley debe aplicarse sin distinciones ni privilegios, independientemente de la identidad o vínculos familiares de las personas involucradas. Aseguró que la violencia, las amenazas, la intimidación y cualquier forma de agresión no tienen cabida en la vida pública del municipio.
El caso, dijo, deberá seguir su curso conforme a derecho y será la autoridad competente la que determine responsabilidades. Este mensaje buscó contener las críticas sobre un posible trato preferencial, en un contexto donde la exigencia de justicia y transparencia ha sido una constante por parte de los manifestantes.
Impacto político y social del incidente
La detención del hijo de la alcaldesa ha intensificado el debate público en San Quintín sobre el uso del poder, la responsabilidad de los servidores públicos y la necesidad de garantizar el derecho a la protesta pacífica. Para los activistas, el hecho confirma un clima de hostilidad hacia quienes se manifiestan; para otros sectores, representa una prueba de que las instituciones deben actuar con imparcialidad.

La detención en San Quintín de Erick Massid Cano se convierte en un episodio clave dentro de una crisis política local marcada por protestas, exigencias de renuncia y señalamientos de abuso. Más allá del vínculo familiar con la alcaldesa, el caso pone sobre la mesa la urgencia de que las autoridades garanticen legalidad, respeto a los derechos humanos y transparencia, en un municipio que atraviesa uno de los momentos más tensos de su vida pública reciente.
La detención en San Quintín de Erick Massid Cano se convierte en un episodio clave dentro de una crisis política local marcada por protestas, exigencias de renuncia y señalamientos de abuso. Más allá del vínculo familiar con la alcaldesa, el caso pone sobre la mesa la urgencia de que las autoridades garanticen legalidad, respeto a los derechos humanos y transparencia, en un municipio que atraviesa uno de los momentos más tensos de su vida pública reciente.


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