martes, enero 27, 2026

Misiles de Corea del Norte elevan tensión tras visita clave de EEUU a Seúl

Los misiles de Corea del Norte reavivan la tensión regional tras una visita clave de EEUU a Seúl y en vísperas de un congreso histórico del partido de Kim.

Misiles de Corea del Norte volvieron a colocarse en el centro del tablero geopolítico asiático luego de que Pyongyang lanzara al menos dos proyectiles balísticos hacia el mar de Japón, apenas un día después de la visita de alto nivel de un funcionario estadounidense a Seúl. El gesto, lejos de ser aislado, se interpreta como una señal calculada en un momento clave para el régimen de Kim Jong-un.

El lanzamiento fue confirmado tanto por Japón como por Corea del Sur, países que monitorean de forma permanente la actividad militar norcoreana. Según la Guardia Costera japonesa y el Ministerio de Defensa, los misiles cayeron fuera de la zona económica exclusiva del país, evitando una escalada inmediata, pero reforzando la sensación de amenaza latente en la región.

Misiles de Corea del Norte y su impacto en la región

Los misiles de Corea del Norte forman parte de una estrategia de presión sostenida que Pyongyang ha intensificado en los últimos años. Analistas internacionales coinciden en que el régimen busca mejorar la precisión de sus sistemas de ataque, enviar mensajes políticos a Washington y Seúl, y probar armamento que podría ser exportado, especialmente a Rusia, su aliado estratégico en el actual contexto global.

Este es el segundo ensayo armamentístico del mes, tras una salva de misiles lanzados horas antes de que el presidente surcoreano viajara a China para una cumbre diplomática. La repetición no es casual: cada lanzamiento coincide con eventos políticos clave que amplifican su impacto mediático y estratégico.

La visita de EEUU a Seúl y el mensaje de Pyongyang

El lanzamiento ocurrió apenas un día después de la visita a Corea del Sur de Elbridge Colby, número tres del Pentágono, quien calificó a Seúl como un “aliado modelo” de Estados Unidos. Para Pyongyang, este tipo de declaraciones refuerzan la narrativa de cerco militar que utiliza para justificar su programa nuclear y de misiles.

Estados Unidos mantiene alrededor de 28.500 soldados en territorio surcoreano como medida disuasoria, una presencia que Corea del Norte considera una amenaza directa. Además, el régimen norcoreano denuncia sistemáticamente los ejercicios militares conjuntos entre Washington y Seúl, a los que califica como ensayos para una invasión.

Un congreso histórico y la consolidación del poder de Kim

En el horizonte inmediato se encuentra un evento crucial: el primer congreso del partido gobernante de Corea del Norte en cinco años. Antes de este cónclave, Kim Jong-un ha ordenado la expansión y modernización de la producción de misiles, buscando reforzar tanto su posición interna como su imagen de liderazgo fuerte frente al exterior.

Según Yang Moo-jin, catedrático de la Universidad de Estudios Norcoreanos de Seúl, el momento del lanzamiento apunta a “aumentar las tensiones para reforzar la disciplina interna y consolidar la unidad del régimen”. En otras palabras, los misiles de Corea del Norte no solo apuntan al exterior, sino también a su propia estructura de poder.

Rusia, Ucrania y el nuevo eje estratégico

A este escenario se suma un factor clave: la creciente cooperación entre Pyongyang y Moscú. De acuerdo con agencias de inteligencia surcoreanas y occidentales, Corea del Norte ha enviado miles de soldados para apoyar a Rusia en la guerra de Ucrania. A cambio, el régimen de Kim podría estar recibiendo tecnología militar, recursos o respaldo político.

Este intercambio refuerza la percepción de que las pruebas de misiles también funcionan como una vitrina armamentística en un mundo cada vez más polarizado.

Un conflicto congelado que sigue activo

Pese a los intentos diplomáticos del pasado, incluyendo las tres reuniones entre Donald Trump y Kim Jong-un durante el primer mandato del expresidente estadounidense, el diálogo está estancado desde el fracaso de la cumbre de Hanói. Las diferencias sobre la desnuclearización y las concesiones económicas impidieron avances reales.

Hoy, el escenario es aún más complejo. La península coreana vive una calma tensa, donde cada prueba armamentística reaviva temores de una escalada mayor. Al cierre de este episodio, los misiles de Corea del Norte vuelven a recordarle al mundo que el conflicto nunca se ha resuelto del todo y que cualquier movimiento, por pequeño que parezca, puede tener consecuencias globales.

Unidad de Investigación
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Equipo de periodismo de profundidad dedicado a la cobertura de seguridad, justicia y derechos humanos. Comprometidos con la verificación de datos y la exposición de hechos de alto impacto social
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