Las inundaciones en Vietnam han provocado una emergencia nacional tras dejar al menos 37 muertos, decenas de desaparecidos y miles de personas desplazadas. El país enfrenta uno de los peores episodios climáticos del año, mientras aún lidia con las consecuencias de una serie de tormentas previas y se prepara para la llegada del tifón Kalmaegi, que podría empeorar la situación en las próximas horas.
Lluvias récord, deslaves y miles de familias afectadas
Desde finales de octubre, lluvias torrenciales han golpeado la región central de Vietnam, ocasionando inundaciones repentinas y deslaves que arrasaron viviendas, bloquearon carreteras y dejaron a comunidades enteras incomunicadas. Las autoridades locales confirmaron que la cifra de fallecidos aumentó a 37, además de 5 personas desaparecidas y al menos 78 heridas.
Zonas como Danang y Hue permanecen parcialmente sin electricidad ni conexión a datos, lo que dificulta las labores de rescate y coordinación. Los ríos Huong y Bo alcanzaron niveles peligrosos, obligando al gobierno a declarar alertas por nuevas inundaciones.
La amenaza del tifón Kalmaegi agrava el escenario
Mientras los equipos de emergencia intentan llegar a zonas aisladas, las autoridades meteorológicas advirtieron que el tifón Kalmaegi podría tocar tierra esta misma semana, alcanzando vientos de hasta 166 km/h. El fenómeno se dirige al mar de China Meridional tras cruzar Filipinas, y se espera que impacte nuevamente el centro del país, donde ya hay severos daños estructurales y humanitarios.
Esto convierte el evento en una crisis acumulada: los suelos saturados, los ríos desbordados y la falta de infraestructura resistente a climas extremos aumentan el riesgo de una catástrofe mayor.
Rescate, asistencia humanitaria y respuesta del gobierno
Las autoridades vietnamitas han desplegado a rescatistas, personal militar y equipos de emergencias para evacuar personas y distribuir alimentos, agua potable, medicinas y refugio temporal. Paralelamente, se está trabajando en:
- Restauración de electricidad y transporte
- Reparación de sistemas de riego y producción agrícola
- Limpieza de escombros y prevención de enfermedades
- Apoyo a agricultores para reiniciar actividades ganaderas y de cultivo
Aunque algunas zonas experimentaron una baja temporal del nivel del agua, los ríos volvieron a subir este lunes, complicando los esfuerzos para llegar a quienes permanecen atrapados.
Un año devastador para Vietnam: clima extremo y daños millonarios
Vietnam ha sido golpeado por una cadena de tormentas tropicales durante 2024. Antes de Kalmaegi, los tifones Ragasa, Bualoi y Matmo ya habían causado inundaciones masivas, destruyendo viviendas e infraestructura con un saldo de más de 85 muertos o desaparecidos y daños que superan los 1.360 millones de dólares.
Este patrón evidencia una tendencia preocupante: el país es uno de los territorios más vulnerables a inundaciones del mundo, con casi el 50% de la población viviendo en zonas de riesgo.
El impacto del cambio climático en el sudeste asiático
Expertos advierten que el cambio climático está intensificando la fuerza y frecuencia de las lluvias extremas, los tifones y la erosión de tierras en toda la región. El aumento de la temperatura global genera océanos más cálidos, lo que alimenta tormentas más violentas.
Organismos internacionales ya han clasificado este fenómeno como una señal de alerta climática: los eventos meteorológicos que antes ocurrían “cada 50 años” ahora pueden repetirse en intervalos mucho más cortos.
Una emergencia que exige atención global
Las inundaciones en Vietnam no son un evento aislado, sino parte de una crisis climática creciente que afecta de forma desproporcionada a países con alta densidad poblacional y economías dependientes de la agricultura. La combinación de vulnerabilidad social, desastres encadenados y poca capacidad de recuperación inmediata obliga a mirar de cerca lo que ocurre hoy en el sudeste asiático.
La llegada del tifón Kalmaegi podría marcar un nuevo punto crítico. Si algo ha demostrado esta temporada es que la resiliencia climática ya no es una necesidad a futuro, sino una urgencia del presente.


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