¿Qué es la “enfermedad del vikingo” y por qué afecta las manos?

La enfermedad del vikingo o Dupuytren afecta la movilidad de la mano; síntomas, causas, tratamiento y la relación con los neandertales.

La llamada “enfermedad del vikingo” no tiene relación con una infección ni con un virus, sino con un trastorno que afecta la movilidad de las manos y que es especialmente frecuente en países del norte de Europa, como Noruega. Su nombre médico es enfermedad de Dupuytren y, aunque suele avanzar lentamente, puede dificultar tareas tan sencillas como abrir la mano, ponerse un guante o estrechar la mano de otra persona.

El apodo surgió porque esta enfermedad tiene una alta incidencia en poblaciones con ascendencia escandinava. En Noruega, por ejemplo, se estima que cerca de tres de cada diez hombres mayores de 60 años presentan esta alteración.

¿Qué es la enfermedad del vikingo?

La enfermedad de Dupuytren o enfermedad del vikingo es un trastorno benigno y crónico que afecta la fascia palmar, un tejido fibroso ubicado debajo de la piel de la palma de la mano. Con el paso del tiempo, este tejido pierde elasticidad, se endurece y forma pequeños nódulos y cordones que tiran de los dedos hacia la palma. Como consecuencia, la persona pierde poco a poco la capacidad de extender completamente la mano.

Los dedos que con mayor frecuencia resultan afectados son el anular y el meñique, aunque la enfermedad también puede comprometer otros dedos conforme avanza. A diferencia de otros problemas articulares, esta afección normalmente no provoca dolor intenso, pero sí limita la movilidad y la funcionalidad de la mano.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad del vikingo?

La enfermedad suele desarrollarse de manera gradual durante varios años. Entre los síntomas más comunes se encuentran:

  • Aparición de pequeños bultos o nódulos en la palma.
  • Endurecimiento del tejido debajo de la piel.
  • Formación de cordones fibrosos.
  • Dificultad para estirar completamente los dedos.
  • Flexión permanente del anular o del meñique.
  • Problemas para realizar actividades cotidianas, como sujetar objetos o apoyar la mano sobre una superficie.

En etapas avanzadas, la limitación puede afectar la calidad de vida y dificultar actividades laborales o domésticas.

¿Los neandertales influyen en esta enfermedad?

Uno de los hallazgos científicos más llamativos sobre la enfermedad de Dupuytren surgió en 2023, cuando investigadores del Instituto Karolinska de Suecia y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva analizaron información genética de más de 650 mil personas.

El estudio encontró que tres variantes genéticas heredadas de los neandertales incrementan significativamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Dos de esas variantes representan algunos de los factores genéticos de riesgo más importantes identificados hasta ahora.

Sin embargo, los propios investigadores aclararon que esto no significa que los vikingos heredaran directamente la enfermedad de los neandertales, ya que dichas variantes no son exclusivas ni especialmente frecuentes entre la población escandinava.

Los especialistas señalan que aún se necesitan más investigaciones para comprender cómo estos genes favorecen el desarrollo del trastorno.

¿Tiene tratamiento?

Aunque actualmente no existe una cura definitiva, la enfermedad del vikingo puede tratarse para recuperar parte de la movilidad de la mano. Cuando el problema se detecta en etapas iniciales, pueden emplearse procedimientos poco invasivos, como:

  • Fasciotomía percutánea con aguja, que rompe los cordones fibrosos mediante pequeñas punciones.
  • Infiltraciones de colagenasa, una enzima que debilita el tejido endurecido para facilitar la extensión de los dedos.

Estas técnicas permiten una recuperación más rápida, aunque presentan mayor posibilidad de que la enfermedad vuelva a aparecer. En casos más avanzados, el tratamiento de elección suele ser la cirugía, mediante una fasciectomía, procedimiento en el que se retira el tejido afectado para liberar los dedos.

Después de la intervención generalmente se requiere rehabilitación física y el uso temporal de férulas para mantener la mano extendida mientras cicatriza.

¿Se puede prevenir?

Hasta el momento no existe una forma comprobada de prevenir la enfermedad de Dupuytren, ya que la predisposición genética desempeña un papel importante.

Sin embargo, los especialistas recomiendan acudir a valoración médica cuando aparezcan bultos en la palma o se detecte dificultad para extender los dedos, ya que un diagnóstico temprano puede facilitar tratamientos menos invasivos y ayudar a conservar la funcionalidad de la mano durante más tiempo.

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