La Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes se llenó de vida y emociones. La escritora Mónica Lavín caminó segura, rodeada de amigos, admiradores y una atmósfera cargada de admiración. Rosa Beltrán, Myriam Moscona y yo, tres mujeres unidas por las letras, compartimos historias sobre Mónica y cómo su talento ha marcado nuestras vidas.
Las anécdotas de sus inicios como escritora sorprendieron al público. Lavín y Beltrán publicaron su primer libro el mismo día, bajo la misma editorial, con Josefina Vicens como madrina literaria. ¿Casualidad o destino? Esta conexión fue solo el inicio de una amistad que ha crecido en la incertidumbre del mundo literario.
El impacto de Mónica Lavín en la literatura mexicana
Desde novelas como «Yo la peor», que explora la vida de Sor Juana Inés de la Cruz, hasta títulos profundamente emocionales como «Últimos días de mis padres», Lavín ha demostrado un dominio excepcional del ritmo narrativo y la capacidad de abordar temas universales con delicadeza y profundidad.
Rosa Beltrán lo expresó perfectamente durante el evento: «Mónica tiene la obsesión de tratar temas complejos como la pérdida, pero siempre con una mirada que reconforta al lector».
Una escritora cercana al corazón del lector
Mónica no solo es una maestra de las letras, sino también una amiga entrañable, tanto para quienes comparten su círculo como para los lectores que se encuentran con sus obras. Durante el homenaje, recordamos cómo Mónica convierte lo cotidiano en extraordinario, desde los consejos sobre maquillaje hasta la forma en que relata historias aparentemente simples pero cargadas de significados.
¿Sabías que Lavín bromeaba con tener un terreno en la Luna? Para ella, la imaginación no tenía fronteras, y este pequeño detalle revela su carácter soñador y audaz.
Una escritora para el mundo
Entre los asistentes al homenaje estaban personajes literarios que parecían haber salido de libros: desde Macondo hasta Yoknapatawpha, la sala albergaba a lectores de todo México y más allá. Su capacidad para conectar con todos, sin importar su contexto, es un testimonio de su universalidad.
Amistades que inspiran y sostienen
Rosa Beltrán y Myriam Moscona no escatimaron en elogios hacia su amiga y colega. Hablaron de cómo Lavín siempre ha sido un apoyo incondicional y cómo juntas han compartido momentos de incertidumbre, éxito y transformación personal. La escritora Myriam Moscona recordó una frase clave que aprendió de Lavín: «La narrativa no la comanda la voz, sino el oído. El ritmo es el verdadero guía».
El legado de «Yo la peor» y más allá
«Yo la peor» no solo es una obra maestra, sino también un puente que conecta a los lectores con la vida de Sor Juana Inés de la Cruz. Lavín nos lleva a través de túneles del tiempo que no solo exploran el pasado, sino también el presente, como si los personajes históricos conversaran con ella en un íntimo diálogo literario.
Mónica Lavín, la escritora de los mil rostros
El homenaje a Mónica Lavín no solo celebró su obra, sino también su capacidad de transformar la literatura mexicana con un estilo único, lleno de ritmo y emociones. Con su obra, Lavín sigue inspirando a generaciones de lectores y escritores, demostrando que las palabras tienen el poder de trascender el tiempo y el espacio.
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