La guerra en la sombra ha terminado. Israel e Irán han cruzado el punto de no retorno con un intercambio de ataques masivos sin precedentes. Mientras el mundo contiene la respiración, analizamos la noche que cambió las reglas del juego para siempre.
El frágil velo que contenía décadas de hostilidad se ha desgarrado. En una escalada dramática que borra todas las líneas rojas, Israel e Irán se han enzarzado en un combate directo, abandonando la guerra subsidiaria para intercambiar golpes devastadores contra sus respectivos territorios. La noche del viernes no fue una escaramuza más; fue el prólogo de una posible guerra total que ya ha dejado un rastro de muerte, destrucción y pánico en toda la región.
“Operación León Ascendente”: El Martillo Israelí
La primera ficha del dominó cayó en las primeras horas del viernes. Más de 200 cazas de la Fuerza Aérea Israelí ejecutaron la «Operación León Ascendente«, una ofensiva aérea de precisión quirúrgica y escala masiva contra el corazón estratégico de Irán. Los objetivos, según comunicados de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), eran claros y ambiciosos: desmantelar la infraestructura del programa nuclear iraní, pulverizar fábricas de misiles balísticos y, en un golpe audaz, decapitar a la cúpula militar y científica del régimen.
En un mensaje a la nación que resonó con la gravedad del momento, el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que la operación era una acción preventiva para «eliminar la amenaza existencial» de un Irán nuclearizado, advirtiendo que la campaña continuaría «los días que sean necesarios».
La Venganza de Teherán: Lluvia de Fuego sobre Israel
La respuesta iraní no se hizo esperar. Fue furiosa y contundente. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) desató oleadas de misiles balísticos sobre Israel, en una demostración de fuerza que buscaba dejar claro que el ataque no quedaría impune. Durante horas, las sirenas antiaéreas aullaron en ciudades desde el norte hasta el sur, incluyendo Tel Aviv y Jerusalén, forzando a millones de civiles a una carrera desesperada hacia los refugios.
A pesar de la efectividad de los sistemas de defensa como la Cúpula de Hierro, que interceptaron gran parte de la amenaza con ayuda estadounidense, la saturación del ataque fue tal que varios proyectiles lograron penetrar el escudo. Se confirmaron impactos directos en el centro del país, con daños significativos en la zona metropolitana de Tel Aviv, donde un edificio fue alcanzado y múltiples vehículos quedaron calcinados.
El Costo Humano: Un Balance Desolador
El saldo inicial de este brutal intercambio es sombrío. Irán reportó al menos 78 muertos y más de 320 heridos, incluyendo altos mandos militares y prominentes científicos nucleares, un golpe devastador para su estructura de defensa. Por su parte, los servicios de emergencia en Israel informaron de al menos 34 heridos, una de ellas una mujer en estado crítico rescatada de entre los escombros.
Ambos países cerraron su espacio aéreo, sumiendo a la región en un caos logístico y desatando el pánico. La era de la disuasión ha terminado. La guerra, antes librada en las sombras y a través de intermediarios, ahora se combate a cielo abierto.


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