En el corazón de Veracruz, específicamente en el ejido Los Pichones del municipio de Medellín de Bravo, autoridades federales desmantelaron lo que parece ser una de las operaciones más grandes de robo de hidrocarburos de los últimos meses. Con más de 400 mil litros de combustible ilícito asegurados y 23 vehículos incautados, la Fiscalía General de la República (FGR) dejó al descubierto una maquinaria bien aceitada que podría estar vinculada a redes delictivas mayores.
Este golpe se da en un estado históricamente marcado por el «huachicol», un negocio multimillonario que no solo afecta las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex), sino que además fomenta la violencia y corrupción en la región.
Vehículos y equipo especializado: el arsenal de los huachicoleros
Durante el cateo autorizado por la FGR, se encontraron tanques de metal, remolques tipo tanque sin placas, camiones y una retroexcavadora, entre otros equipos que apuntan a una logística compleja para transportar y almacenar el combustible robado.
Entre los materiales decomisados destacan:
- Cinco tanques metálicos y cuatro tanques cúbicos de plástico con rejilla.
- Dos tractocamiones con placas federales y tres semirremolques.
- Tres mangueras de alta presión y ocho motobombas.
Además, los hallazgos incluyeron dos motocicletas y un contenedor marítimo, lo que refuerza la hipótesis de que esta operación abarcaba tanto rutas terrestres como conexiones portuarias.
¿Cómo se logró este golpe al huachicol?
El cateo fue resultado de una denuncia ciudadana que apuntaba a actividades ilícitas relacionadas con una toma clandestina de hidrocarburos. Tras las investigaciones iniciales, la FGR obtuvo autorización para intervenir el predio, movilizando un operativo conjunto con personal de Pemex, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), policías estatales y peritos forenses.
Aunque el hidrocarburo quedó bajo resguardo de Pemex y los vehículos en manos del Ministerio Público, no se reportaron detenidos, lo que plantea interrogantes sobre la posible fuga de los responsables antes del operativo.
Veracruz y el CJNG: huachicol como fuente de financiamiento
Este hallazgo ocurre en un contexto delicado: el estado de Veracruz ha sido identificado como un bastión clave para el robo de hidrocarburos, incluso con vínculos a grupos delictivos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En septiembre, autoridades de Estados Unidos señalaron al CJNG como un actor relevante en operaciones de huachicol en la región, utilizando este delito como una fuente adicional de financiamiento para sus actividades ilícitas.
En otro golpe reciente, un millón de litros de combustible robado fue asegurado junto a la detención de 10 personas. Estas cifras revelan un problema estructural que sigue latente a pesar de los esfuerzos por combatirlo.
¿Qué sigue en la lucha contra el huachicol?
Aunque las incautaciones y cateos representan avances significativos, la ausencia de detenciones en el operativo de Medellín de Bravo refleja un vacío en el combate a las redes organizadas. El éxito de estos operativos dependerá de una estrategia integral que combine inteligencia, acción coordinada y voluntad política.
Mientras tanto, la ciudadanía sigue siendo víctima de un delito que afecta desde los precios de la gasolina hasta la seguridad en las comunidades.
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