Nuevos aranceles de EE. UU. al acero y aluminio duplican costos para México, generando tensión. Entérate de la respuesta mexicana y el impacto regional.
El 4 de junio de 2025, la decisión de Estados Unidos de duplicar los aranceles sobre el acero y el aluminio importados ha provocado una fuerte reacción de México, que califica la medida de «injusta» y anuncia negociaciones urgentes, impactando directamente el tipo de cambio del peso mexicano.
La jornada del 4 de junio de 2025 ha estado marcada por una escalada en las tensiones comerciales en América Latina, desencadenada por la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de firmar una orden ejecutiva que duplica los aranceles sobre el acero y el aluminio importados, elevándolos del 25% al 50%. Esta medida, efectiva a partir de hoy, impacta directamente a México, uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos en la región.
La respuesta de México fue inmediata y contundente. Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Economía mexicano, criticó enérgicamente el decreto, calificándolo de «injusto, insostenible e inconveniente». Ebrard anunció un viaje a Washington para participar en negociaciones de alto nivel, subrayando la gravedad de la situación para la economía mexicana. La noticia tuvo un efecto directo en el mercado cambiario de México, donde el precio del dólar estadounidense subió. En la apertura de la jornada, el dólar se cotizaba a 18.25 pesos para la compra y 19.84 pesos mexicanos para la venta en ventanilla bancaria en Banco Azteca. Esta fluctuación monetaria es una manifestación inmediata de la vulnerabilidad económica de los países latinoamericanos ante políticas comerciales unilaterales de potencias globales.
Esta acción de Estados Unidos no se limita a una cuestión bilateral con México; establece un precedente en un entorno comercial global que ya se encuentra bajo presión. La medida genera «más dudas en las conversaciones con China o la Unión Europea», lo que sugiere un posible endurecimiento de las posturas proteccionistas a nivel mundial. Para América Latina, esto implica una mayor exposición a acciones comerciales que podrían afectar las exportaciones de materias primas y otros bienes, presionando las monedas locales y los sectores exportadores. Esto podría impulsar a las naciones de la región a reevaluar sus estrategias comerciales y a buscar una mayor diversificación de sus socios.
En contraste con estas presiones externas, la región también ha mostrado movimientos hacia una mayor integración interna. Recientemente, el 27 de mayo de 2025, el Mercosur y la Alianza del Pacífico firmaron un Acuerdo de Reconocimiento Mutuo para sus programas de Operadores Económicos Autorizados (OEA). Este acuerdo busca fortalecer la seguridad aduanera y facilitar el comercio legítimo entre los bloques, representando un paso concreto hacia una integración económica más profunda dentro de América Latina.
La coexistencia de estas dos dinámicas —presiones proteccionistas externas y esfuerzos de integración regional interna— marca un punto de inflexión para las economías latinoamericanas. La región está activamente buscando fortalecer sus mecanismos de comercio internos y su resiliencia, lo que podría interpretarse como una estrategia para mitigar los choques económicos globales. Este doble enfoque podría, a largo plazo, fomentar un bloque comercial latinoamericano más robusto e integrado, aunque también implica desafíos continuos mientras los países navegan entre las demandas de sus políticas comerciales internas y externas.


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