La Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) continúa siendo una de las herramientas más buscadas por trabajadores que desean aumentar el monto de su pensión antes de jubilarse. Sin embargo, conforme avanza 2026, surgieron dudas y rumores sobre posibles cambios en el esquema, especialmente relacionados con aumentos de costos o modificaciones en los beneficios.
La incertidumbre creció entre futuros pensionados debido a versiones en redes sociales que advertían sobre una supuesta reforma o eliminación de derechos a partir de junio. No obstante, hasta el momento el IMSS no ha anunciado cambios regulatorios ni modificaciones oficiales para este mes.
Lo que sí continúa cambiando es el costo de permanecer dentro de la Modalidad 40, debido al incremento gradual que ya estaba contemplado desde la reforma a la Ley del Seguro Social.
¿Por qué aumenta el costo de la Modalidad 40?
El ajuste en las aportaciones no se debe a nuevas reformas recientes, sino a un esquema progresivo aprobado desde años anteriores. La Modalidad 40 permite que las personas continúen cotizando ante el IMSS después de dejar un empleo formal, con el objetivo de elevar el promedio salarial utilizado para calcular la futura pensión.
El problema para muchos trabajadores es que el costo mensual también aumenta conforme suben las cuotas patronales del seguro de Cesantía en Edad Avanzada y Vejez.
Desde enero de 2023 comenzó un incremento anual obligatorio en esas aportaciones y continuará aplicándose gradualmente hasta 2030. Por ello, en 2026 las cuotas son más altas que en años anteriores y seguirán incrementándose cada enero.

El salario elegido influye directamente en el pago
Uno de los factores más importantes dentro de la Modalidad 40 es el Salario Base de Cotización que el trabajador decide registrar. Las personas pueden mantenerse con el último salario que tenían antes de dejar su empleo o elegir uno mayor para intentar mejorar el monto final de su pensión.
Actualmente el límite máximo permitido equivale a 25 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), lo que en 2026 representa aproximadamente 89 mil 155 pesos mensuales como tope salarial registrable.
Sin embargo, especialistas recuerdan que ese monto no corresponde a lo que se paga mensualmente al IMSS, sino al salario máximo que puede registrarse para efectos pensionarios. Mientras más alto sea el salario elegido, mayor será también la aportación mensual requerida.
¿Qué requisitos pide actualmente el IMSS?
La Modalidad 40 mantiene vigentes las mismas reglas básicas para quienes buscan incorporarse al esquema en 2026. El primer requisito es contar con al menos 52 semanas cotizadas dentro del régimen obligatorio del IMSS.
Además, el trabajador no debe haber pasado más de cinco años desde su última baja laboral registrada ante un patrón formal. Otro requisito indispensable es no encontrarse trabajando formalmente al momento de solicitar el ingreso a la modalidad.
Especialistas recomiendan revisar cuidadosamente las semanas cotizadas y la estrategia pensionaria antes de registrarse, ya que la Modalidad 40 puede representar un gasto importante durante varios años.
¿La Modalidad 40 realmente ayuda a mejorar la pensión?
La respuesta depende del historial laboral y salarial de cada persona. En muchos casos, este esquema sí permite aumentar considerablemente el monto mensual de la pensión, especialmente para trabajadores pertenecientes a la Ley 73 del IMSS.
Esto ocurre porque el cálculo pensionario toma en cuenta el promedio salarial de los últimos años cotizados, por lo que aumentar el salario registrado puede traducirse en una jubilación más alta. No obstante, expertos advierten que antes de ingresar es importante calcular si el costo de las aportaciones será rentable frente al aumento esperado en la pensión.
Aunque los rumores sobre cambios continúan circulando, el IMSS mantiene sin modificaciones las reglas principales de la Modalidad 40 para junio de 2026.
El verdadero cambio está en el aumento gradual de las cuotas derivado de la reforma ya aprobada anteriormente. Por ello, especialistas recomiendan que quienes estén cerca del retiro revisen desde ahora sus semanas cotizadas, capacidad de pago y estrategia pensionaria para evitar decisiones apresuradas que puedan afectar sus finanzas futuras.


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