Revisar la presión de las llantas una vez al mes no es una exageración ni una recomendación comercial. De acuerdo con expertos, es una medida básica de seguridad y ahorro. Aunque puede parecer un detalle menor, dedicar cinco minutos mensuales a esta revisión puede evitar accidentes, reducir gastos y prolongar la vida útil de los neumáticos.
De hecho, investigaciones de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) señalan que alrededor del 30% de los automóviles y camionetas ligeras circulan con al menos una llanta con 8 PSI o más por debajo de la presión recomendada. La presión insuficiente es una de las principales causas de fallas en los neumáticos.
¿Por qué revisar la presión de las llantas cada mes?
Las llantas con baja presión se desgastan más rápido y de forma irregular. Cuando están sobreinfladas, el desgaste también es desigual. En ambos casos, el resultado es el mismo: tendrás que reemplazarlas antes de tiempo.
Un inflado adecuado puede extender la vida útil promedio del neumático hasta casi 5,000 millas adicionales. Además, una presión baja incrementa la resistencia al rodamiento, lo que obliga al motor a trabajar más y consumir más combustible.
Por ejemplo, si tus llantas tienen apenas 4 PSI menos de lo indicado, el consumo de combustible puede aumentar aproximadamente 1.5%. En un año, esto representa un gasto significativo.

Más seguridad en cada trayecto al revisar la presión de las llantas
Conducir con presión incorrecta afecta directamente la maniobrabilidad, la distancia de frenado y la estabilidad en curvas.
Cuando las llantas están bajas, la dirección se vuelve menos precisa y el calor se acumula dentro del neumático, lo que incrementa el riesgo de reventones, especialmente en baches o viajes largos por carretera. Si están demasiado infladas, el agarre disminuye y el vehículo puede volverse inestable a altas velocidades.
Es importante entender que no se puede determinar visualmente si una llanta está correctamente inflada. Por eso se recomienda usar un manómetro confiable y revisar la presión al menos una vez al mes y antes de viajes largos.
Presión de las llantas ayuda al medio ambiente
Una presión adecuada no solo protege tu bolsillo, también reduce emisiones contaminantes. Al consumir más combustible, el vehículo libera mayores cantidades de CO₂. Mantener el inflado correcto significa un equilibrio entre seguridad y eficiencia energética. Además, al durar más tiempo las llantas, se reduce la generación de residuos.
¿Cuándo y cómo revisar la presión de las llantas?
La presión de las llantas se debe revisar con los neumáticos fríos, es decir, antes de haber recorrido más de una milla. Cuando el neumático se calienta, la presión interna aumenta y puede dar una lectura engañosa.
Si necesitas conducir hasta una gasolinera para inflarlas, registra primero la presión en frío. Después mide nuevamente y ajusta considerando el incremento por temperatura.
La presión de las llantas correcta se encuentra en una placa ubicada generalmente en el marco de la puerta del conductor, la guantera o cerca del tapón del combustible. También aparece en el manual del propietario. Es importante no guiarse por el número que aparece en el costado del neumático, ya que ese indica la presión máxima, no la recomendada para el vehículo.
Recuerda que la presión puede variar entre neumáticos delanteros y traseros.
¿Por qué las llantas pierden presión?
Los neumáticos pierden aire de forma natural mediante un proceso llamado permeación, en el que el aire atraviesa gradualmente los poros del caucho. En promedio, pueden perder entre una y dos libras de presión al mes, y más en climas cálidos.
Los cambios de temperatura también influyen. Por cada descenso significativo en la temperatura ambiente, la presión interna puede disminuir.
La importancia de la llanta de refacción
Muchos vehículos modernos incluyen refacciones temporales con limitaciones de velocidad y distancia. Algunas requieren mayor presión que las llantas convencionales.
Es fundamental revisar también la presión de la llanta de repuesto mensualmente. En una emergencia, no servirá de nada si está desinflada.
Rotación y balanceo: aliados del buen inflado
Mantener la presión de las llantas correcta es solo una parte del mantenimiento. Rotar las llantas permite un desgaste más uniforme, ya que cada posición del vehículo soporta cargas distintas.
Las llantas de alto rendimiento suelen recomendar rotación cada 3,500 millas, mientras que las estándar pueden hacerlo cada 7,500 millas. Después de cada rotación, debe ajustarse nuevamente la presión.
El balanceo también es clave. Si sientes vibraciones en el volante a alta velocidad, puede tratarse de un desbalanceo. Los pequeños pesos metálicos colocados en el rin ayudan a corregirlo y prolongan la vida útil del neumático.
¿Cuándo reemplazarlas?
Las llantas deben cambiarse cuando la banda de rodadura alcanza 2/32 de pulgada. Un método sencillo es la prueba de la moneda: si al insertarla en la ranura puedes ver completamente la cabeza del presidente Lincoln, el desgaste ya está en el límite.
También deben reemplazarse si presentan desgaste desigual severo, protuberancias, cortes o daños estructurales. Ignorar un neumático dañado puede convertir una reparación sencilla en un problema costoso o peligroso.
Revisar la presión de las llantas cada mes es necesario. No solo mejora la seguridad y el confort de manejo, también reduce gastos de combustible, evita reemplazos prematuros y disminuye el impacto ambiental.


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