En la búsqueda incesante de la pérdida de peso rápida y una supuesta energía ilimitada, dos protagonistas han acaparado los titulares y las conversaciones: el ayuno intermitente y la dieta cetogénica (keto). Prometen resultados transformadores y han ganado una enorme popularidad, impulsada en parte por el «fervor por alcanzar objetivos» estéticos y el innegable «gran impacto de las redes sociales que pueden hacer que los alimentos (y las dietas) se vuelvan virales». Sin embargo, tras el velo de los testimonios entusiastas y las promesas de soluciones rápidas, surge una pregunta crucial: ¿son estas dietas restrictivas realmente saludables y sostenibles a largo plazo, o podrían ser «bombas de tiempo» con «beneficios breves y peligros duraderos»?.
La popularidad de estos regímenes puede reflejar una insatisfacción con los enfoques tradicionales para el control de peso, pero es imperativo analizar críticamente si la adopción masiva de estas dietas, a menudo sin supervisión profesional, considera adecuadamente la individualidad biológica y los riesgos potenciales.
Ayuno intermitente: ¿Más allá de la pérdida de peso?
El ayuno intermitente no es una dieta en el sentido tradicional de qué comer, sino un patrón de alimentación que alterna períodos de ingesta de alimentos con períodos de ayuno voluntario. Existen varios métodos populares, como el 16/8 (ayunar durante 16 horas y comer en una ventana de 8 horas) o el 5:2 (comer normalmente durante 5 días y restringir severamente las calorías durante 2 días no consecutivos). Sus defensores citan beneficios que van desde la pérdida de peso hasta una mayor claridad mental, mejor enfoque, estado de ánimo elevado y resiliencia emocional.
Sin embargo, la nutrióloga Mónica Bearden, del Hospital Houston Methodist, ofrece una perspectiva más cauta. Advierte que el AI «puede afectar negativamente la función cerebral y el bienestar emocional», dejando a las personas «sin energía, incapaces de concentrarse o pensar claramente». Además, señala que «las deficiencias de nutrimentos que resultan de no comer suficiente variedad de alimentos pueden impactar el bienestar emocional, así como la función y salud del cerebro». Su recomendación se inclina hacia comer un desayuno nutritivo y realizar comidas balanceadas a intervalos regulares. Si se opta por el ayuno, sugiere ajustarlo al ritmo circadiano natural, realizando un ayuno nocturno de 12 a 15 horas.
Las advertencias se extienden desde la prestigiosa Mayo Clinic. Una investigación temprana presentada en un congreso científico sugirió que el AI podría ser «dañino o riesgoso en general», indicando que las personas que lo practican podrían tener el doble de probabilidad de morir por enfermedad cardíaca o por cualquier causa en general, en comparación con quienes no lo hacen. Un problema fundamental, según el Dr. Francisco Lopez-Jimenez de Mayo Clinic, es que «el ayuno intermitente no está estandarizado» y que saltarse el desayuno, una práctica común en algunos métodos de AI, se ha asociado históricamente con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca. Además, la restricción calórica prolongada puede elevar las hormonas del estrés, lo que podría aumentar la presión arterial y generar otros cambios sistémicos más perjudiciales que beneficiosos. La dietista Muel Bryant de Mayo Clinic también enfatiza que el ayuno no es para todos, desaconsejándolo para personas físicamente activas, embarazadas, menores de 18 años o con ciertas condiciones médicas como la diabetes. Si se considera, es crucial asegurar una ingesta de nutrientes de alta calidad durante los períodos de alimentación.
Dieta Cetogénica (Keto): ¿Quemar grasa o sacrificar salud?
La dieta cetogénica o keto es un plan de alimentación muy bajo en carbohidratos (generalmente menos de 50 gramos al día, el equivalente a una taza de pasta cocida), alto en grasas y moderado en proteínas. Su objetivo es inducir un estado metabólico llamado cetosis, en el cual el cuerpo, ante la falta de glucosa, comienza a utilizar las grasas como principal fuente de energía, produciendo cuerpos cetónicos.
Entre los beneficios citados se encuentra la pérdida de peso, aunque parte de la pérdida inicial suele ser agua debido al agotamiento de las reservas de glucógeno. Existe alguna evidencia preliminar, aunque no consistente y aún en etapas muy tempranas, de que la dieta keto podría ser un complemento útil en la lucha contra ciertos tipos de cáncer, ya que algunas células cancerosas dependen de la glucosa para su crecimiento y no pueden metabolizar eficientemente las cetonas. También se ha investigado su potencial para mejorar el deterioro cognitivo en algunos casos, ya que el cerebro puede utilizar las cetonas como fuente de energía alternativa cuando el metabolismo de la glucosa está comprometido; un estudio con triglicéridos de cadena media (MCT), que se convierten eficientemente en cetonas, mostró mejoras en funciones cognitivas en personas con deterioro, aunque no hay evidencia de beneficio en cerebros sanos.
No obstante, la dieta keto no está exenta de riesgos y desventajas significativas. Es «una dieta muy especializada» y «difícil de seguir» a largo plazo para muchas personas. Una preocupación importante es la posible pérdida de masa muscular si no se consume suficiente proteína o si la restricción calórica es excesiva. Su alto efecto saciante, debido al mayor tiempo de permanencia de grasas y proteínas en el estómago, puede dificultar el logro de un superávit calórico necesario para quienes buscan ganar masa muscular. Además, los bajos niveles de insulina, una hormona anabólica importante, podrían teóricamente afectar la síntesis de proteínas musculares.
Muchos expertos consideran que la dieta keto «no está recomendada a largo plazo» y que «no supone una ventaja en la pérdida de peso respecto a otras dietas a igualdad de calorías a largo plazo». Tampoco parece ofrecer beneficios para deportistas de élite en disciplinas de resistencia o deportes de alta intensidad intermitente, donde la glucosa es el sustrato energético predominante. Para personas con condiciones preexistentes como hiperlipidemia, problemas cardíacos, renales o óseos, una dieta keto mal planificada y basada en exceso de productos animales podría aumentar los riesgos. Sin embargo, es importante notar que existe cierta divergencia en la percepción de su seguridad a largo plazo; algunas fuentes indican que «no hay ninguna evidencia sólida de que exista riesgo alguno» con dietas bajas en carbohidratos bien formuladas y que «muchos de estos miedos ya han sido disipados». Esta aparente contradicción subraya la complejidad del tema y la necesidad de un enfoque individualizado y supervisado por profesionales, en lugar de generalizaciones.
El costo oculto: Salud hormonal, ansiedad y deficiencias nutricionales
Más allá de la pérdida de peso, es crucial considerar los posibles costos ocultos de estas dietas restrictivas. El ayuno intermitente, especialmente en sus fases iniciales, puede provocar «dolor de cabeza, hambre incesante y mayor ansiedad». Como advierte Mónica Bearden, las deficiencias de micronutrientes derivadas de una ingesta alimentaria limitada o poco variada pueden impactar negativamente el bienestar emocional y la función cerebral.
En el caso de la dieta keto, el impacto en hormonas anabólicas como la insulina es una consideración. Además, el fuerte enfoque en la proporción de macronutrientes puede llevar a descuidar la calidad general de la dieta y la ingesta adecuada de vitaminas, minerales y fibra si no se planifica cuidadosamente. Ambas dietas, si se implementan sin un conocimiento nutricional profundo, conllevan un riesgo de deficiencias.
Un aspecto particularmente preocupante es que la restricción severa inherente a estos regímenes puede desencadenar o empeorar trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en individuos susceptibles. Carolina, nutricionista especialista en TCA citada en , enfatiza la importancia de «derribar estereotipos estéticos en salud» y cuestionar las narrativas que promueven la restricción extrema. El enfoque obsesivo en macros (keto) o en ventanas estrictas de alimentación (ayuno) puede desviar la atención de una relación saludable y equilibrada con la comida, fomentando una mentalidad restrictiva que puede ser perjudicial a largo plazo.
Alternativas saludables y sostenibles: ¿Qué recomiendan los expertos?
Frente a las controversias y riesgos de las dietas de moda, los expertos suelen abogar por enfoques más equilibrados, sostenibles y basados en una amplia evidencia científica. Entre las alternativas recomendadas se encuentran:
- Patrones Alimentarios Beneficiosos: Incluir dietas como la Mediterránea, DASH y MIND, reconocidas por sus efectos positivos en la salud cardiovascular, cerebral y general. Estas dietas se caracterizan por ser ricas en frutas, verduras, granos integrales, legumbres, frutos secos y grasas saludables, como el aceite de oliva, y moderadas en proteínas magras.
- Comidas Balanceadas y Regulares: Consumir comidas completas que contengan proteínas magras, carbohidratos complejos y grasas saludables, distribuidas a lo largo del día. Esto ayuda a mantener niveles de energía estables y a asegurar una ingesta adecuada de nutrientes.
- Nutrición Positiva y Alimentos Integrales: Enfocarse en incluir alimentos densos en nutrientes y limitar aquellos ingredientes perjudiciales para la salud, como los alimentos ultraprocesados, en lugar de centrarse en eliminar alimentos.
- Ayuno Nocturno en Sincronía con el Ritmo Circadiano: Si se desea ayunar, optar por un período de ayuno nocturno de 12 a 15 horas, como cenar temprano y desayunar más tarde, lo cual se alinea con los ritmos biológicos naturales del cuerpo.
Comparativa de dietas populares
A continuación, se presenta una tabla que compara las características principales de tres dietas populares: Ayuno Intermitente, Dieta Cetogénica (Keto) y Dieta Mediterránea.
| Dieta | Principios Básicos | Alimentos Clave | Alimentos Restringidos | Beneficios Potenciales | Riesgos/Contras | Sostenibilidad a Largo Plazo |
| Ayuno Intermitente | Alternar períodos de ayuno con períodos de alimentación. | No especifica alimentos concretos, se enfoca en el tiempo de consumo. | Ingesta calórica durante los períodos de ayuno. | Posible pérdida de peso y mejora en la sensibilidad a la insulina (en investigación). | Hambre, irritabilidad, posibles deficiencias nutricionales, falta de estandarización, riesgos cardíacos potenciales. | Variable, puede ser difícil de mantener para algunas personas. |
| Dieta Cetogénica (Keto) | Muy baja en carbohidratos, alta en grasas, moderada en proteínas. Induce la cetosis. | Carnes, pescados grasos, huevos, aguacates, aceites, frutos secos, quesos, verduras bajas en carbohidratos. | Carbohidratos (azúcares, granos, muchas frutas, tubérculos). | Pérdida de peso rápida, control glucémico en ciertos casos, uso terapéutico específico. | «Gripe keto», deficiencias nutricionales, difícil de mantener, pérdida de masa muscular, no apta para todos, posibles riesgos a largo plazo. | Generalmente baja sostenibilidad para la mayoría de la población. |
| Dieta Mediterránea | Rica en vegetales, frutas, granos integrales, legumbres, frutos secos, aceite de oliva; pescado y aves con moderación. | Verduras, frutas, legumbres, granos integrales, aceite de oliva, pescado, frutos secos, semillas. | Carnes rojas y procesadas, dulces, alimentos ultraprocesados, grasas saturadas en exceso. | Beneficios para la salud cardiovascular, longevidad, salud cerebral, prevención de enfermedades crónicas, propiedades antiinflamatorias. | Requiere planificación, puede resultar más costosa al elegir ciertos productos. | Alta sostenibilidad, patrón de alimentación flexible y agradable. |
No hay dietas mágicas – Prioriza tu salud integral y consulta a un profesional
La fascinación por el ayuno intermitente y la dieta keto es comprensible en una sociedad que busca soluciones rápidas. Sin embargo, es crucial abordar estas dietas con una perspectiva crítica y basada en la evidencia. No existen «dietas mágicas» universales. Lo que funciona para una persona puede no ser adecuado, o incluso ser perjudicial, para otra. Las dietas altamente restrictivas, aunque puedan ofrecer resultados a corto plazo para algunos, a menudo conllevan efectos secundarios, riesgos de deficiencias nutricionales y pueden ser difíciles de mantener a largo plazo, sin mencionar el potencial impacto negativo en la relación con la comida y la salud mental.
La clave para un bienestar duradero no reside en seguir la última moda dietética, sino en adoptar un patrón de alimentación equilibrado, nutritivo, placentero y sostenible que se adapte a las necesidades, preferencias y condiciones de salud individuales. Como sabiamente sugiere Carolina, es momento de «empezar a redefinir lo que significa salud para ti» , alejándose de los estereotipos y las presiones externas. Antes de embarcarse en cualquier cambio dietético drástico, la recomendación inequívoca es buscar el asesoramiento de profesionales de la salud cualificados, como médicos y nutricionistas registrados, quienes pueden ofrecer una guía personalizada y segura.


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