Los recientes brotes de Salmonella registrados en distintos países han vuelto ha encendido alertas sobre el consumo de ciertos alimentos que, según estudios, provocan el riesgo de infección. Aunque muchas personas relacionan esta bacteria únicamente con el huevo, lo cierto es que también puede encontrarse en carnes, frutas, verduras, lácteos e incluso productos secos como harinas o especias.
La enfermedad, conocida como salmonelosis, provoca principalmente diarrea, fiebre, dolor abdominal, náuseas y vómito. En la mayoría de los casos desaparece por sí sola en pocos días, pero puede convertirse en un problema grave para niños pequeños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Los alimentos que más brotes de Salmonella provocan
El huevo sigue siendo uno de los alimentos más asociados con la Salmonella. El brote más reciente en Estados Unidos obligó al retiro de más de 1.5 millones de docenas de huevos. Aunque en México la producción local es considerada segura, los especialistas recomiendan consumirlos completamente cocidos y evitar preparaciones crudas, como mayonesa casera o postres elaborados con huevo sin cocinar.
El pollo también figura entre las principales fuentes de contagio. La bacteria de Salmonella puede encontrarse tanto en la carne como en los jugos que desprende durante su manipulación, por lo que es importante cocinarlo completamente y evitar que entre en contacto con otros alimentos listos para consumir.
Las carnes de res y cerdo tampoco están exentas del riesgo. Un estudio internacional publicado recientemente identificó que la carne de cerdo puede contaminarse durante el sacrificio, procesamiento y comercialización, especialmente con variantes de Salmonella resistentes a los antibióticos. Por ello, los expertos recomiendan cocinarlas completamente y lavar manos, cuchillos y tablas después de manipularlas.
Entre las frutas y verduras, productos como lechuga, tomate, pepino, cebolla, melón, papaya y brotes frescos han estado relacionados con diversos brotes. La contaminación puede ocurrir desde el cultivo hasta el almacenamiento, por lo que lavarlas y desinfectarlas correctamente antes de consumirlas resulta fundamental.
Los lácteos sin pasteurizar, como leche y algunos quesos artesanales, representan otro riesgo importante, ya que el proceso de pasteurización elimina la Salmonella y otras bacterias que pueden causar enfermedades.
Aunque pocas personas lo imaginan, la bacteria también puede sobrevivir en harinas, especias y frutos secos, especialmente cuando estos productos se contaminan durante su procesamiento. En estos casos, el calor de la cocción ayuda a disminuir el riesgo.
El consumo de pescados y mariscos crudos o poco cocidos, como sushi, ceviche o algunos ahumados, también puede favorecer la transmisión si no se garantiza un manejo higiénico desde su captura hasta su preparación.
Las ensaladas, sándwiches y otros alimentos listos para comer representan otro foco de atención porque pueden contaminarse durante su preparación si no existe un adecuado lavado de manos o una correcta refrigeración. Finalmente, algunos productos congelados, como masas, helados y alimentos preparados con ingredientes contaminados, también han sido relacionados con brotes cuando no se respetan las instrucciones de cocción y conservación.
¿Cómo se contagia la Salmonella?
La Salmonella puede ingresar al organismo por consumir alimentos contaminados, principalmente huevos, carnes, aves, leche y verduras que estuvieron en contacto con estiércol infectado. También puede transmitirse de persona a persona por la vía fecal-oral o mediante el contacto con animales domésticos como perros, gatos, aves y reptiles, especialmente tortugas.
¿Cómo reducir el riesgo de enfermarte?
La Organización Mundial de la Salud recomienda mantener una estricta higiene durante la preparación de los alimentos. Lavarse las manos con agua y jabón antes y después de manipular carne o huevo crudo, lavar y desinfectar frutas y verduras, evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos y cocinar carnes y huevos a temperaturas superiores a los 71 grados centígrados son algunas de las medidas más eficaces.
También es importante mantener refrigerados los alimentos preparados, utilizar únicamente lácteos pasteurizados, proteger la comida de insectos y mascotas, limpiar constantemente las superficies de trabajo y supervisar el contacto de los niños con animales que puedan portar la bacteria.
Aunque la mayoría de las personas se recupera entre dos y siete días sin necesidad de tratamiento específico, la salmonelosis puede complicarse en menores de cinco años, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades que debilitan el sistema inmunológico.
Por ello, además de mantener buenas prácticas de higiene, los especialistas recomiendan acudir al médico si la diarrea es intensa, aparece fiebre alta, hay signos de deshidratación o los síntomas persisten durante varios días.


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