Errores al guardar los huevos en casa que aumenta el riesgo de intoxicación

Lavar los huevos antes de guardarlos puede aumentar el riesgo de salmonella. Conoce qué recomiendan los expertos para almacenarlos de forma segura.

Guardar los huevos correctamente puede marcar la diferencia entre consumir un alimento seguro o aumentar el riesgo de una intoxicación alimentaria. Aunque muchas personas creen que lavarlos antes de meterlos al refrigerador es una buena práctica de higiene, especialistas y organismos internacionales advierten que ocurre exactamente lo contrario, ese hábito elimina una protección natural de la cáscara y facilita la entrada de bacterias como la Salmonella.

El huevo es uno de los alimentos más completos por su aporte de proteínas, vitaminas y minerales. Además, investigaciones recientes, como un estudio publicado en 2025 en el American Journal of Clinical Nutrition, han reforzado que consumir un huevo al día no incrementa el riesgo cardiovascular en adultos sanos, siempre que forme parte de una alimentación equilibrada. Sin embargo, para aprovechar sus beneficios también es importante manipularlo de forma adecuada.

Lavar los huevos antes de guardarlos puede ser un error

La profesora Luisa Solano, especialista en Nutrición de la Universidad Europea de Madrid, explica que uno de los errores más comunes es lavar los huevos antes de almacenarlos. La razón es sencilla: la cáscara está cubierta por una fina capa llamada cutícula, que actúa como una barrera natural contra bacterias, virus y otros microorganismos. Cuando el huevo se lava con agua antes de guardarse, esa protección desaparece y los poros de la cáscara quedan más expuestos.

Organismos como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) coinciden en que esta práctica incrementa el riesgo de contaminación, especialmente si la cáscara presenta pequeñas grietas que no son visibles a simple vista.

Por ello, los especialistas recomiendan limpiar los huevos únicamente en seco, utilizando un paño o papel si tienen restos de suciedad, y solo lavarlos con agua justo antes de cocinarlos, nunca antes de almacenarlos.

¿Qué riesgos existen si los huevos se manipulan mal?

Eliminar la cutícula facilita que bacterias como la Salmonella atraviesen la cáscara y contaminen el interior del huevo. De acuerdo con la FDA y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una mala manipulación del huevo ha estado relacionada con diversos brotes de salmonelosis, una infección que puede provocar diarrea, fiebre, vómitos, dolor abdominal y deshidratación, especialmente peligrosa para niños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Además del lavado prematuro, otro riesgo frecuente es la contaminación cruzada, que ocurre cuando el huevo crudo entra en contacto con otros alimentos o utensilios que después no se limpian correctamente.

Otros errores que pueden reducir la seguridad del huevo

La forma en que se almacenan los huevos también influye en su conservación. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recomiendan mantenerlos siempre dentro del refrigerador, preferentemente entre 1 y 5 grados Celsius.

También aconsejan conservarlos en su envase original y colocarlos en un estante interior del refrigerador, no en la puerta. De esta forma se evita que sufran cambios constantes de temperatura y se protege la cáscara de absorber olores provenientes de otros alimentos.

Durante la preparación, otra recomendación es romper el huevo primero en un recipiente aparte antes de incorporarlo a otras recetas. Así es posible detectar si está en mal estado y reducir el riesgo de contaminar toda la preparación.

¿Cómo saber si un huevo ya no sirve?

Aunque la fecha de consumo preferente es una referencia importante, no siempre basta para determinar si un huevo sigue siendo apto para el consumo. Los especialistas recomiendan desecharlo inmediatamente si presenta un olor desagradable al abrirlo. También son señales de alerta una clara demasiado líquida, una yema que se rompe con facilidad o una cáscara con grietas, manchas o daños visibles.

Después de manipular huevos crudos, es indispensable lavar bien las manos, cuchillos, tablas y recipientes utilizados para evitar que posibles bacterias lleguen a otros alimentos.

Mantenerlos refrigerados, guardarlos en su envase original, limpiarlos únicamente antes de utilizarlos y extremar la higiene durante su preparación son prácticas recomendadas por especialistas y autoridades sanitarias para disfrutar de sus beneficios nutricionales sin comprometer la seguridad alimentaria.

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