La madrugada del viernes 6 de junio, el eco de un disparo rompió el silencio del bar Richard, ubicado en la colonia Yerbabuena, sobre la carretera Guanajuato-Juventino Rosas. Arnulfo “N”, de 28 años, cayó al suelo sin vida tras recibir un balazo en la cabeza. Según testigos, lo llamaron por su nombre y, al voltear, fue ejecutado sin más.
Lo que podría parecer un crimen más en una entidad marcada por la violencia, tomó un giro sombrío al saberse que la víctima no era un ciudadano cualquiera. Arnulfo formaba parte del círculo de seguridad del reconocido rapero Santa Fe Klan, uno de los artistas urbanos más influyentes del país. Exagente policial, se unió al equipo del cantante tras dejar la corporación en 2021.
El caso ahora está bajo investigación del fiscal Samuel Ugalde García, quien curiosamente también tiene un nexo indirecto con esta cadena de tragedias.
Dos muertes más, en la misma carretera
Este crimen reabre viejas heridas. En noviembre de 2021, Fernando Álvarez, también escolta de Santa Fe Klan y esposo de su hermana, perdió la vida en un accidente vial en esa misma carretera. Su vehículo chocó de frente con un camión de carga. La noticia estremeció a la familia del rapero, quien no dudó en honrar su memoria con una canción publicada en redes sociales, cargada de dolor y respeto.
Pero la historia tiene otro capítulo igual de triste. Un año antes, Antonio Álvarez, hermano de Fernando y también escolta, falleció en condiciones similares: un choque fatal en la carretera Guanajuato-Juventino Rosas. Antonio también había sido parte del equipo del fiscal Ugalde García, creando un patrón inquietante de conexiones entre los fallecidos, el rapero y las instituciones de seguridad.
¿Coincidencias o algo más?
Tres hombres jóvenes, todos relacionados entre sí por vínculos laborales y familiares, han muerto en un lapso de apenas cuatro años. Dos por accidentes, uno por asesinato. Todos, conectados a Santa Fe Klan y al entorno del fiscal que ahora tiene el deber de esclarecer el más reciente homicidio.
La carretera Guanajuato-Juventino Rosas no solo ha sido escenario de estos hechos, sino que ha quedado marcada como un punto negro de tragedias que parecen repetirse con macabra sincronía.
El caso ha desatado reacciones en redes sociales, donde seguidores del rapero y usuarios en general han comenzado a especular sobre las coincidencias, el ambiente de violencia en Guanajuato y los riesgos que enfrentan quienes rodean a figuras públicas como Santa Fe Klan.
El impacto emocional y mediático
Santa Fe Klan, conocido no solo por su música sino por su vínculo con la calle y la comunidad, ha compartido en el pasado el dolor de estas pérdidas, mostrándose humano ante sus seguidores. Su forma de lidiar con el luto ha reforzado el lazo con su audiencia, pero también ha puesto el foco en un entorno peligroso que no da tregua.
Ahora, el asesinato de Arnulfo “N” podría ser un punto de quiebre. Las autoridades tienen la mirada pública encima, no solo por tratarse del equipo de un artista famoso, sino por la cadena de eventos que ya no puede considerarse simple coincidencia.
Un entorno de violencia que no perdona
Guanajuato se mantiene como uno de los estados más violentos del país, y estos casos refuerzan esa narrativa. Pero cuando la violencia toca repetidamente a los mismos, con historias cruzadas de tragedia, la alarma se eleva.
Lo que está claro es que, entre la fama, la música y el dolor, Santa Fe Klan carga con más que canciones en su repertorio: también con la sombra persistente de la muerte.


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