Operativo en Tapalpa. Así comenzó el día en la sierra de Jalisco, con el eco de helicópteros rompiendo la tranquilidad de uno de los pueblos mágicos más visitados del estado. Lo que parecía una mañana más entre cabañas, montañas y turistas se convirtió en un despliegue militar que marcó un antes y un después en la región.
Tapalpa es conocido por su arquitectura de teja roja, calles empedradas y paisajes boscosos. Muchos lo consideran el “Valle de Bravo” jalisciense. Sin embargo, detrás de esa imagen turística, habitantes reconocían en voz baja una realidad distinta: el control territorial del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), liderado por Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho. Aquella mañana, la llamada pax narca se rompió.
El cerco militar que sorprendió a la sierra
El Operativo en Tapalpa abarcó más de cuatro kilómetros a la redonda del Country Club, donde presuntamente se encontraba una de las guaridas del líder criminal. Elementos del Ejército mexicano y de la Guardia Nacional tendieron un cerco en caminos, brechas y accesos estratégicos.
Según testimonios de pobladores, los helicópteros comenzaron a sobrevolar al filo de las siete de la mañana. Las tropas avanzaban por tierra en vehículos artillados y también a pie, cerrando cualquier ruta de escape.
Mientras tanto, a unos dos kilómetros de distancia, en las cabañas de La Loma, se encontraba la mayor parte del círculo de seguridad del capo. La sorpresa fue total. Las habitaciones quedaron desordenadas: camas destendidas, platos con comida abandonada, ropa tirada y latas de bebidas energizantes regadas por el suelo.
Los escoltas intentaron frenar el avance encendiendo pastizales y utilizando armas de alto calibre. En los caminos empedrados quedaron casquillos y rastros de enfrentamiento.
Cabañas abandonadas y rastros del enfrentamiento
Quienes recorrieron la zona después del despliegue describieron escenas impactantes. Camionetas sin placas abandonadas, motocicletas dañadas y restos de municiones en distintos puntos del terreno.
El Operativo en Tapalpa no solo fue un despliegue táctico; dejó evidencia visible del poder logístico que la organización criminal había instalado en la región. Las cabañas de La Loma, utilizadas como punto de descanso y vigilancia, quedaron abiertas y sin sellos de aseguramiento, aunque peritos de la Fiscalía General de la República realizaron diligencias relacionadas con una carpeta de investigación federal.
En los terrenos cercanos se observaron restos de artefactos explosivos artesanales y fragmentos que especialistas consideran potencialmente peligrosos. Las huellas del enfrentamiento no solo alteraron el paisaje, también impactaron la percepción de seguridad en la zona.
Operativo en Tapalpa y la ruptura de la calma
A mitad de la jornada, la noticia ya recorría el estado. El Operativo en Tapalpa coincidió con bloqueos carreteros y vehículos incendiados en distintas rutas, incluyendo la carretera Tapalpa-San Gabriel. Era una reacción coordinada para impedir el avance de las autoridades.
Durante años, habitantes y trabajadores del sector turístico convivieron con una calma tensa. Sabían que la presencia del grupo criminal era constante, aunque poco visible. Esa sensación de “tranquilidad vigilada” terminó con el despliegue federal.
El impacto fue inmediato. Visitantes cancelaron reservas, comercios cerraron temporalmente y el silencio habitual de la sierra fue reemplazado por el sonido de aeronaves y sirenas.
El alcance nacional del operativo
El CJNG es considerado por agencias internacionales como una de las organizaciones criminales más peligrosas del mundo. Su presencia en múltiples estados del país ha generado episodios de violencia coordinada ante cualquier intento de captura de sus líderes.
El Operativo en Tapalpa tuvo repercusiones más allá del municipio. En diversas entidades se registraron actos violentos atribuidos a células vinculadas al grupo, mientras las fuerzas armadas mantenían presencia reforzada en Jalisco.
Más allá de la figura de El Mencho, el operativo evidenció la complejidad del combate al crimen organizado en regiones donde la geografía serrana y las brechas rurales ofrecen rutas de escape y refugio.
Tapalpa después del despliegue
Días después, la vida intenta retomar su curso. Los hoteles vuelven a recibir turistas y los restaurantes reabren sus puertas. Sin embargo, el recuerdo de aquella mañana permanece.
El Operativo en Tapalpa dejó claro que incluso los destinos considerados tranquilos pueden ser escenario de enfrentamientos de alto impacto. También mostró la capacidad de reacción de las fuerzas federales para desplegar cercos amplios y operaciones coordinadas.
Para los habitantes, el desafío ahora es recuperar la confianza y preservar la imagen turística del pueblo sin ignorar lo ocurrido.
Un punto de inflexión en la sierra
La historia reciente de Tapalpa quedó marcada por el Operativo en Tapalpa, un despliegue que transformó en cuestión de horas la dinámica de la región. Lo que comenzó como una operación táctica terminó convirtiéndose en un acontecimiento que redefinió la percepción de seguridad en la sierra jalisciense.
Entre cabañas abandonadas, brechas cerradas y rastros de enfrentamiento, el mensaje es claro: la calma aparente puede romperse en cualquier momento. Y aunque el turismo regrese y la rutina se imponga, el eco de aquel Operativo en Tapalpa seguirá resonando en la memoria colectiva de Jalisco.


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