Una historia de terror, valentía e indignación sacude a México. El Albergue Pergatuzoo, hogar de más de 2,500 animales rescatados, está siendo extorsionado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Ante la amenaza y la presunta complicidad policial, su respuesta ha sido alzar la voz y marchar en la capital.
En el municipio de Nicolás Romero, Estado de México, se libra una batalla desigual que ha capturado el corazón y la indignación de un país. El Albergue Pergatuzoo, un santuario que da refugio, alimento y cuidados a 2,590 animales de diversas especies, se ha convertido en el objetivo de una brutal campaña de extorsión por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La demanda es clara y escalofriante: el pago de una «cuota» o «derecho de piso» de 50,000 pesos mensuales. La amenaza, de no cumplir, es asesinar a los animales que con tanto esfuerzo han rescatado.
La traición de quienes debían proteger
La pesadilla del albergue no termina con las amenazas del crimen organizado. En un giro que agrava la sensación de abandono e injusticia, los responsables del refugio acusan directamente a elementos policiales de complicidad y robo. Según su desgarrador testimonio, después de sufrir una persecución y amenazas por parte de miembros del cártel, pidieron auxilio a las autoridades. La respuesta, afirman, fue la traición.
Los agentes que acudieron al llamado, en lugar de brindar protección, presuntamente robaron donaciones de alimento y dinero en efectivo que eran vitales para la supervivencia de los animales y del propio albergue.
«Se robaron nuestra comida. El dinero de la paja. No llega ayuda ni comida, no tenemos comida. Haremos un panteón virtual, una marcha, una protesta, alzaremos la voz.» – Publicación del Albergue Pergatuzoo en redes sociales.
De la impotencia a la acción: La marcha en CDMX
Sintiéndose abandonados por las autoridades locales y enfrentando una amenaza mortal, los integrantes de Pergatuzoo y la comunidad de defensores de animales decidieron no ser víctimas silenciosas. En un acto de valentía y desesperación, convocaron a una movilización social para llevar su caso al epicentro político del país.
Este martes, una marcha partió desde las oficinas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) en la alcaldía Cuauhtémoc, con destino al «búnker» de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX). Al trasladar su protesta a la capital, los activistas lograron transformar un crimen local del Estado de México en un asunto de interés nacional, forzando a los grandes medios y a las autoridades federales y capitalinas a prestar atención.
La demanda de los manifestantes es doble:
- Seguridad inmediata: Exigen que se garantice la integridad física de los voluntarios y de los más de 2,500 animales del albergue.
- Justicia: Piden una investigación a fondo sobre la red de extorsión y, crucialmente, sobre la presunta complicidad de los elementos policiales que les robaron.
La historia del Albergue Pergatuzoo se ha convertido en un poderoso símbolo. Es el reflejo de la vulnerabilidad de la sociedad civil frente a un crimen organizado que no respeta ni la vida humana ni la animal, y de la frustración ante un sistema de justicia que a menudo parece ausente o, peor aún, cómplice. Pero también es un testimonio del coraje ciudadano que, ante la adversidad, elige luchar y alzar la voz.


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