El Laboratorio de Oceanografía de la Universidad del Sur de Florida dio a conocer recientemente la imagen de la enorme mancha de sargazo que se encuentra flotando entre el océano Atlántico y África, extendiéndose hacia el Caribe.
Ahora nombrado como el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, este fenómeno ha llamado la atención de científicos que monitorean a esta macroalga desde hace más de una década, debido a la cantidad de sargazo que lo conforman.
De acuerdo con estimaciones satelitales, la biomasa acumulada de esta macroalga alcanzó 38 millones de toneladas, una cifra que supera incluso el récord de 2022, considerado hasta ahora el peor año para el sargazo.
Este volumen nuevamente ha encendido las alertas transnacionales, ante las posibles amenazas ambientales, sociales y económicas que podría ocasionar a las comunidades costeras de toda la región del Caribe.
¿Qué tanto llegaría a las playas?
Para la especialista en pastos marinos, Brigitta Van Tussenbroek, es importante aclarar que la presencia masiva de sargazo en el océano no implica, de manera automática, que todo ese volumen terminará varado en las costas.
“La sola presencia de esta alga en altamar no significa que vaya a haber más sargazo en las playas. Lo que realmente define si llega o no es la combinación entre el viento y las corrientes submarinas. Cuando estas condiciones lo favorecen, sí aumenta la probabilidad de que el sargazo sea arrastrado hacia la costa”, explicó.
La experta recordó que el comportamiento del sargazo es altamente dinámico y depende de factores que pueden cambiar en cuestión de días. Un ejemplo ocurrió hace dos años, cuando se registró un recale anticipado.
“Vimos algo similar hace dos años, cuando hubo nortes y suradas que cambiaron el comportamiento de las corrientes. Eso hizo que más sargazo llegara antes de lo habitual a las costas. No fue que hubiera más sargazo en el océano, sino que las condiciones lo empujaron hacia tierra”, detalló.

Cambio climático, el motor que lo mueve
Agregó que el aumento en el volumen de sargazo está directamente relacionado con procesos globales como el cambio climático, la acidificación del océano y el incremento sostenido de la temperatura marina.
“El cambio climático está multiplicando de manera acelerada el volumen de sargazo que flota en el océano. Esto incrementa el riesgo de recales en las costas de Quintana Roo, ya no solo en una temporada específica, sino prácticamente durante todo el año”, advirtió.
Este fenómeno explica por qué se ha observado una acumulación tan grande de sargazo en el Atlántico y el Caribe. Sin embargo, la bióloga recordó que eso no significa que 38 millones de toneladas vayan a terminar en las playas del Caribe mexicano.
“Que tengamos esta enorme acumulación en el Atlántico no quiere decir que todo eso vaya a llegar aquí. Dependerá completamente de las corrientes marinas, que a su vez están dominadas por los vientos alisios”, dijo.
Van Tussenbroek explicó que, en algunos momentos, ciertos fenómenos atmosféricos podrían funcionar como una especie de barrera natural que reducirá, aunque sea de manera temporal, la llegada del sargazo a las costas.
“Esto no es nuevo. En otros años hemos visto que, durante la temporada de lluvias, los vientos y ciertos cambios en el clima ayudan a disminuir los recales. Fue algo similar a lo que pasó el año pasado: fueron los vientos y las lluvias los que ayudaron a las costas que normalmente se ven más afectadas”, recordó.
Sin embargo, reiteró que este tipo de alivio no es permanente, por lo que hay que estar preparados para la implementación de las estrategias que garanticen la correcta disposición de la macroalga.
“No podemos esperar que una onda tropical o un sistema de lluvias mantenga alejadas las manchas durante toda la temporada. Vivimos en un destino donde, si no es el sargazo, son los huracanes. Los nortes y otros sistemas pueden alejar temporalmente las manchas, pero cuando desaparecen, el sargazo vuelve”, advirtió.
El papel de El Niño y La Niña
La especialista también destacó que el comportamiento del sargazo está estrechamente ligado a fenómenos oceánicos de gran escala como El Niño y La Niña, los cuales modifican la dirección y fuerza de las corrientes marinas.
“El año pasado tuvimos la presencia de La Niña y entendemos que se extenderá hasta abril o mayo, que coinciden con el inicio de la temporada de sargazo en el Caribe. Hace dos años, aunque hubo recales anticipados, estuvo más presente El Niño y por eso fue un buen año con menos arribos”, explicó.
A esto se suma el impacto de las altas temperaturas en la superficie del océano, que alteran la calidad y el crecimiento del sargazo.
“La capa superficial del mar está tan caliente que se ha convertido en una barrera para que el sargazo acceda a los nutrientes del fondo, como nitrógeno, fósforo o hierro. Incluso lo que estamos viendo es que el sargazo que llega no siempre está en óptimas condiciones”, señaló.
¿QUÉ SE ESPERA PARA ESTA TEMPORADA?
Aunque no se prevé una desaparición total del problema, la especialista en pastos marinos, Brigitta Van Tussenbroek, considera que los recales continuarán, pero con variaciones en intensidad.
“Probablemente sigamos viendo recales antes del inicio formal de la temporada, porque son manchones que se desprenden de este gran cinturón. Pero es muy probable que sean menores o similares a los que hemos visto en las últimas semanas.
“Aún es muy anticipado decir cómo se va a comportar el sargazo esta temporada. Pero si las condiciones se mantienen como hasta ahora, es muy probable que sigamos viendo esta macroalga en nuestras costas durante todo el año”, dijo.
EL RECORRIDO DEL SARGAZO EN DATOS
Origen: Mar de los Sargazos, en el Atlántico Norte.
Desplazamiento: Corrientes del Atlántico Norte y del Golfo arrastran los manchones hacia el Caribe y el Golfo de México.
Llegada a costas: México (Cancún, Riviera Maya, Playa del Carmen), Florida y otras islas del Caribe.
Punto Final: Atlántico Norte
FACTORES QUE INFLUYEN
- Corrientes oceánicas alteradas por el cambio climático
- Nutrientes de ríos como el Amazonas y el Orinoco
- Levantamiento de aguas saladas cerca de África
IMPACTO EN LAS COSTAS
- Decoloración y contaminación visual de las playas
- Malos olores por descomposición
- Daños en ecosistemas costeros y fauna marina
- Pérdidas económicas para el turismo
¿QUÉ PODEMOS HACER?
- Monitoreo constante del sargazo con imágenes satelitales
- Investigación sobre nuevas formas de aprovechar el alga (compostas, biocombustibles)
- Medidas de contención y recolección para minimizar el impacto en las playas


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