El 19 de enero de 2025, la ciudad de Culiacán, Sinaloa, fue escenario de un trágico y lamentable suceso que conmocionó a todo el país. Antonio de Jesús, un hombre de 41 años, y sus dos hijos, Gael (9 años) y Alexander (12 años), fueron brutalmente asesinados cuando un comando armado los interceptó en el automóvil en el que viajaban. Este hecho, calificado como «circunstancial» por las autoridades de seguridad, generó una profunda indignación y dolor en la comunidad sinaloense y en todo México.
En su conferencia matutina del 24 de enero, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reaccionó ante este crimen, expresando su solidaridad con la familia de las víctimas y asegurando que la seguridad en la región había sido reforzada como parte de la estrategia nacional para combatir la violencia.
El impacto del caso Gael y Alexander
Este asesinato no solo puso en evidencia la creciente inseguridad en Sinaloa, sino que también abrió una conversación más amplia sobre las causas y consecuencias de la violencia en México. El crimen, que dejó a una familia destrozada y una comunidad en shock, provocó una serie de protestas en Culiacán. Decenas de ciudadanos, tanto hombres como mujeres, salieron a las calles para exigir justicia y poner en evidencia el grave problema de seguridad en la región.
El grito de “¡con los niños no!” resonó con fuerza en la marcha que tuvo lugar el 22 de enero, y que culminó con destrozos en la sede del gobierno estatal, como muestra de la frustración generalizada hacia las autoridades locales y federales ante la falta de resultados concretos en la lucha contra la violencia.
La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum
Claudia Sheinbaum, quien se mostró visiblemente afectada por los hechos, afirmó en su rueda de prensa que la estrategia de seguridad en Sinaloa se encontraba en constante evaluación y que, de ser necesario, se reforzarían aún más las medidas de seguridad. También destacó que había dado instrucciones a la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para que tomara contacto directo con la familia de las víctimas y le brindara el apoyo necesario en este momento tan doloroso.
“Mi solidaridad con lo que pasó. Se hizo un refuerzo de seguridad en Sinaloa hace unos días y diario estamos revisando los resultados, avanzando. Hay una gran coordinación en el gabinete de seguridad”, comentó la mandataria, subrayando la importancia de una acción conjunta entre las diferentes fuerzas de seguridad del país.
Estrategia Nacional de Seguridad: Atender las causas de la violencia
Más allá de la reacción inmediata ante el caso, Claudia Sheinbaum reiteró que la Estrategia Nacional de Seguridad busca atender no solo los efectos inmediatos de la violencia, sino también las causas profundas que alimentan la criminalidad. La presidenta hizo énfasis en la importancia de garantizar que los jóvenes mexicanos no vean en los grupos delictivos una opción viable para su futuro, advirtiendo que unirse a estas organizaciones solo lleva a la muerte.
“Es una opción de muerte, no de vida”, aseveró Sheinbaum, apuntando que la política pública debe enfocarse en ofrecer alternativas de vida digna para los jóvenes, desde la educación hasta el empleo, con el fin de evitar que caigan en las garras del crimen organizado.
Los hechos de la tragedia
El crimen ocurrió a altas horas de la madrugada del 19 de enero, cuando Antonio de Jesús y sus hijos se desplazaban por la zona de Los Ángeles, en Culiacán. Según reportes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Sinaloa, un grupo armado interceptó el vehículo de la familia, lo que desencadenó un intento de asalto. La reacción del padre, que intentó evadir a los atacantes, resultó en una serie de disparos contra el automóvil, dejando como saldo tres muertos: Antonio de Jesús, Gael y Alexander. El único sobreviviente fue Adolfo, de 17 años.
Aunque el ataque es considerado “circunstancial” por las autoridades, ya que el vehículo estaba polarizado, la violencia desmedida y la falta de justicia generaron una ola de indignación entre los habitantes de Culiacán, quienes exigen respuestas concretas a las autoridades de Sinaloa y el gobierno federal.
Protestas y la lucha por la justicia
La tragedia de Gael y Alexander ha trascendido más allá de un caso aislado de violencia, convirtiéndose en un símbolo de la lucha contra la inseguridad en México. Las protestas pacíficas en Culiacán, organizadas por los habitantes y apoyadas por la comunidad educativa de la primaria Sócrates, donde los niños estudiaban, reflejan el hartazgo social ante la creciente violencia en el país. Los mensajes en las pancartas, como “¡con los niños no!” y “Fuera Rocha”, han sido claros en su mensaje de exigencia de justicia y seguridad.
El futuro de la seguridad en México
Este caso también plantea una cuestión fundamental: ¿cómo garantizar la seguridad de los ciudadanos, especialmente de los más vulnerables, como los niños y las familias? La estrategia de seguridad del gobierno federal debe centrarse no solo en las fuerzas armadas, sino también en políticas preventivas que ataquen las causas estructurales de la violencia. Además, es imperativo que las autoridades locales trabajen en conjunto con el gobierno federal para crear soluciones efectivas que protejan a la ciudadanía y restauren la confianza en las instituciones.
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