Restauración del río Tula será una de las principales apuestas ambientales del gobierno federal y del estado de Hidalgo durante 2026, con una inversión conjunta de 900 millones de pesos destinada a mejorar la calidad del agua, prevenir inundaciones y recuperar ecosistemas degradados en una de las cuencas más impactadas del centro del país.
Este esfuerzo forma parte de una estrategia integral de largo plazo que busca atender problemas históricos de contaminación, riesgos sanitarios y deterioro ambiental, al tiempo que se fortalece la resiliencia de las comunidades que habitan en torno al cauce del río.

Inversión histórica para la restauración del río Tula
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) detalló que los recursos se utilizarán en una serie de acciones coordinadas entre dependencias federales, estatales y municipales, con el objetivo de transformar de manera estructural el sistema hídrico de la región.
Entre las obras prioritarias se encuentra la construcción de 38 kilómetros de colectores de drenaje en la zona metropolitana de Tula, Atotonilco y Atitalaquia, lo que permitirá reducir de forma significativa las descargas de aguas residuales sin tratamiento al río.
Mejora de plantas de tratamiento y nuevas soluciones naturales
Un eje clave del proyecto será el mejoramiento en la operación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Atotonilco, considerada una de las más importantes de América Latina. A esto se suma la rehabilitación de la planta de tratamiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), con el fin de elevar los estándares de depuración del agua.
Como parte de una visión más sostenible, el plan contempla la construcción de humedales de tratamiento, una solución basada en la naturaleza que permite mejorar la calidad del agua mediante procesos biológicos, reduciendo costos operativos y generando beneficios ecológicos adicionales.
Vigilancia ambiental y control de descargas contaminantes
La restauración del río Tula no se limita a infraestructura. Semarnat informó que se reforzarán las acciones de inspección y vigilancia para prevenir y sancionar descargas contaminantes, dando continuidad a los operativos realizados en 2025.
Durante ese año se llevaron a cabo 53 inspecciones a industrias ubicadas en la cuenca del río, con el objetivo de verificar el cumplimiento de la normatividad ambiental. En 2026, estas acciones se ampliarán para asegurar que las mejoras en infraestructura no se vean neutralizadas por prácticas contaminantes.
Monitoreo permanente de la calidad del agua
Otro componente central del programa es el fortalecimiento del sistema de monitoreo hídrico. Actualmente, la cuenca del río Tula cuenta con más de 90 sitios de monitoreo manual y 21 estaciones automáticas, además de un centro de visualización que permite analizar en tiempo real la calidad y cantidad del agua.
Este sistema facilitará la toma de decisiones basada en evidencia, así como la detección temprana de riesgos ambientales o sanitarios, fortaleciendo la transparencia y la rendición de cuentas.

Obras para prevenir inundaciones y proteger comunidades
La inversión también contempla acciones clave de protección contra inundaciones, un problema recurrente en la región. Se realizarán obras de estabilización de 1.6 kilómetros de taludes, la rehabilitación de dos kilómetros de bordos erosionados y trabajos de control de azolve en distintos tramos del cauce.
Además, se instalará infraestructura para la retención de residuos sólidos en puntos estratégicos del río, con el objetivo de evitar taponamientos que incrementen el riesgo de desbordamientos durante la temporada de lluvias.
Restauración ecológica y conservación ambiental
En materia ambiental, el proyecto busca consolidar más de mil hectáreas bajo esquemas de conservación y restauración, mediante la recuperación de márgenes del río, revegetación con especies nativas y la protección de zonas forestales estratégicas.
También se desarrollarán acciones específicas en el entorno de la presa Endhó, enfocadas en el saneamiento, la restauración ambiental y la mejora de las condiciones ecológicas del cuerpo de agua y su zona de influencia.

La restauración del río Tula en 2026 representa una de las inversiones ambientales más relevantes de los últimos años en Hidalgo. Con una visión integral que combina infraestructura, vigilancia ambiental, soluciones basadas en la naturaleza y participación interinstitucional, el proyecto busca no solo sanear el río, sino mejorar la calidad de vida de miles de personas.
Si se ejecuta de manera efectiva y con continuidad, este plan podría convertirse en un modelo de recuperación hídrica para otras regiones del país que enfrentan problemáticas similares de contaminación y riesgo ambiental.


TE PODRÍA INTERESAR