México vive una paradoja: mientras el discurso oficial desestima las críticas externas, busca mantener la inversión extranjera y la estabilidad en acuerdos como el T-MEC. Las respuestas gubernamentales oscilan entre la descalificación y la retórica patriótica, pero ¿realmente atienden las preocupaciones planteadas?
1. Las opiniones internacionales: del embajador de EU a Doug Ford
El fracaso de “abrazos y no balazos”
El embajador de Estados Unidos, en sus últimas declaraciones, criticó abiertamente la política de seguridad del gobierno mexicano, calificándola como ineficaz. La respuesta oficial no abordó los hechos, sino que se centró en cuestionar la congruencia del diplomático.
Doug Ford y el T-MEC
El primer ministro de Ontario, Canadá, sugirió la exclusión de México del T-MEC, alegando que actúa como intermediario de intereses chinos. La respuesta mexicana destacó la “ingratitud” de Ford, recordando el apoyo brindado a Canadá durante la negociación inicial del acuerdo.
“Cuando se firmó el T-MEC, México abogó por Canadá…”, mencionó la presidenta Claudia Sheinbaum.
2. Moody’s y la estabilidad económica mexicana
Recientemente, la agencia calificadora Moody’s redujo la perspectiva de México de estable a negativa, citando debilidad institucional y riesgos económicos.
La presidenta cuestionó los criterios empleados, acusando a las agencias de un sesgo neoliberal y defendiendo la estabilidad económica lograda bajo la Cuarta Transformación.
Sin embargo, la realidad sugiere que la preocupación internacional por la fortaleza institucional de México tiene bases en:
- La violencia generalizada en estados como Guerrero y Sinaloa.
- Cambios constitucionales que afectan la autonomía de organismos clave.
- La concentración de poder en el Ejecutivo, en detrimento de otros poderes.
3. Retórica oficial: ¿patriotismo o evasión?
La respuesta gubernamental ante críticas externas suele basarse en:
- Descalificación de las fuentes: Señalar “sesgos neoliberales” en agencias como Moody’s.
- Apelar al orgullo nacional: Resaltar acciones pasadas, como el apoyo a Canadá en el T-MEC.
- Evitar el fondo del problema: Ignorar las causas señaladas, como la debilidad institucional o los altos niveles de violencia.
4. Las tensiones con Estados Unidos y Canadá
Las relaciones trilaterales también enfrentan desafíos importantes:
- Amenazas arancelarias: Desde la administración de Trump, estas tensiones han sido un recordatorio de la vulnerabilidad económica de México.
- Señalamientos por competencia desleal: Alegaciones de Doug Ford sobre prácticas comerciales cuestionables generan incertidumbre en los mercados.
5. ¿Qué está en juego para México?
Impacto en la inversión extranjera
Las críticas de agencias calificadoras como Moody’s afectan la percepción de México entre los inversionistas internacionales, quienes buscan estabilidad y certeza jurídica.
Relaciones diplomáticas
Respuestas evasivas o descalificadoras a las críticas internacionales pueden deteriorar relaciones clave, particularmente con socios comerciales como Estados Unidos y Canadá.
Confianza interna e internacional
La combinación de debilidad institucional, violencia y políticas económicas controvertidas genera incertidumbre tanto dentro como fuera del país.
Más acción, menos retórica
México necesita abordar las críticas internacionales con soluciones concretas y no con respuestas retóricas o patrióticas. La estabilidad económica y política requiere:
- Fortalecer las instituciones internas.
- Mejorar la seguridad pública.
- Mantener relaciones diplomáticas basadas en la transparencia y el diálogo.
En un mundo interconectado, ignorar las opiniones externas no es una opción. La verdadera fortaleza de un país radica en enfrentar los desafíos con acciones claras y comprometidas.
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