En un escenario global marcado por conflictos armados, crisis climáticas y desigualdades profundas, la presidenta Claudia Sheinbaum elevó la voz de México en la reciente cumbre del G20 en Brasil. Su propuesta fue clara y contundente: redirigir el 1% del gasto mundial en armas hacia la paz, el combate a la pobreza y la lucha contra el cambio climático.
En cifras, esto significaría destinar más de 24,000 millones de dólares anuales para transformar comunidades vulnerables, garantizar acceso a derechos básicos y abordar los desafíos ambientales más urgentes.
Lógica de la regeneración frente a la economía de la destrucción
Sheinbaum cuestionó las prioridades actuales del mundo con cifras impactantes:
- Gasto militar global: supera los 2.4 billones de dólares, triplicando el crecimiento de la economía mundial en solo dos años.
- Pobreza extrema: más de 700 millones de personas sobreviven con menos de lo indispensable.
La presidenta mexicana planteó una reflexión ética y pragmática: ¿qué pasaría si tan solo una fracción del dinero destinado a armas se enfocara en soluciones reales para la humanidad?
1% para la paz: una llave hacia la transformación global
La propuesta mexicana no es solo idealista, es profundamente práctica. Ese 1% del gasto militar podría financiar:
- Educación universal: infraestructura escolar, capacitación docente y acceso a herramientas digitales.
- Salud pública: hospitales, vacunas y atención en comunidades marginadas.
- Energías limpias: proyectos de transición energética para reducir las emisiones de carbono.
- Vivienda digna: construcciones sostenibles en zonas de alta vulnerabilidad.
Sheinbaum enfatizó que estos recursos no solo ayudarían a resolver crisis inmediatas, sino que crearían las condiciones para un desarrollo sostenible a largo plazo.
Una propuesta que resonó en el G20
En un foro frecuentemente criticado por la falta de acuerdos concretos, la propuesta mexicana captó la atención de los líderes mundiales. La mayoría reconoció que este enfoque podría ser clave para redefinir las prioridades globales, especialmente en un momento en el que las tensiones internacionales amenazan con escalar hacia conflictos mayores.
Cambio de paradigma en la política internacional
El mensaje de México también evidenció las contradicciones del sistema actual: mientras se financian guerras, el calentamiento global, la pobreza extrema y las crisis humanitarias reciben atención marginal.
Sheinbaum destacó que redirigir recursos de la guerra hacia la paz no es solo una alternativa viable, sino una necesidad para garantizar la supervivencia de la humanidad.
La guerra entre Rusia y Ucrania: un ejemplo de lo que está en juego
El conflicto entre Rusia y Ucrania, exacerbado por el apoyo militar de potencias como Estados Unidos, ha causado:
- Desplazamientos masivos.
- Crisis humanitarias.
- Muerte y destrucción.
Sheinbaum argumentó que mientras se destinan recursos a perpetuar esta guerra, las verdaderas amenazas globales—como el cambio climático y la pobreza—quedan relegadas.
México: un líder moral en la escena internacional
Con su intervención, Claudia Sheinbaum reafirmó la histórica vocación pacifista de México. En un mundo al borde del abismo, su mensaje recordó que la cooperación internacional es la única vía para enfrentar las grandes crisis del siglo XXI.
Conclusión: paz sobre guerra, bienestar sobre destrucción
El mensaje de México en el G20 no solo inspira esperanza, sino que marca una hoja de ruta para un cambio de paradigma. La propuesta de Sheinbaum es una invitación a transformar la economía de la destrucción en un motor de regeneración.
Con liderazgo, cooperación y compromiso, es posible construir un mundo donde la paz sea la prioridad y el bienestar de las personas, el objetivo.
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