Al menos siete personas murieron y más de 750 resultaron heridas, nueve de ellas de gravedad, tras el paso de un devastador tornado en el estado de Paraná, al sur de Brasil. El fenómeno, con vientos de hasta 250 kilómetros por hora, destruyó alrededor del 80% de los inmuebles de Río Bonito do Iguaçu, una ciudad de apenas 13 mil 500 habitantes.
Las autoridades reportaron que más de 3 mil viviendas quedaron sin electricidad ni agua. El secretario de Seguridad Pública de Paraná, coronel Hudson Leoncio Teixeira, describió la situación como “un colapso del 90% de la ciudad”.
Operativos de rescate y emergencia
El gobierno estatal instaló un hospital de campaña para atender a los heridos y desplegó equipos de bomberos y rescatistas de varias regiones. “Nuestros equipos encontraron un escenario de guerra. La prioridad es localizar y salvar a las personas desaparecidas”, explicó el subcomandante de los bomberos, Jonas Emmanuel Benghi Pinto.
El gobernador de Paraná, Ratinho Junior, anunció que se mantiene en alerta junto con la Defensa Civil para atender a los municipios más afectados. Además, otros dos estados del sur, Río Grande do Sul y Santa Catarina, declararon estado de emergencia por un ciclón extratropical que también golpea la región.
La tragedia ocurre justo antes de la Conferencia Climática COP30 en Belém, donde los líderes mundiales discutirán medidas para enfrentar los crecientes fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático.


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