Era una tarde cualquiera en Fengyang, provincia de Anhui. Turistas recorrían la plaza mientras la imponente Torre del Tambor, testigo de 650 años de historia, se alzaba como símbolo del esplendor de la dinastía Ming. Pero en un instante, ese símbolo se volvió polvo.
A las 6:30 p.m. del lunes 19 de mayo, el cielo fue cortado por un estruendo: cientos de tejas comenzaron a desprenderse del techo de la torre, cayendo una tras otra como piezas de dominó. “Parecía que el techo se deshacía como tofu”, comentó un testigo al periódico Yangcheng Evening News. Videos del momento captaron la desesperación de quienes estaban cerca. Afortunadamente, no hubo heridos.
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— Christopher Segovia (@Chrisegovia07) May 21, 2025
🇨🇳 Colapsa parte de la Torre del Tambor en Fèngyáng, China, construida en 1375 durante la dinastía Ming. La estructura, con 650 años de historia, se vino abajo apenas un año después de su restauración.
Esto pasa en el primer mundo. pic.twitter.com/B76gm572nS
Una restauración costosa, un resultado devastador
Lo más alarmante del colapso es su cercanía a la reciente renovación del monumento. Apenas dos meses atrás, en marzo de 2024, se había finalizado un proyecto de restauración valorado en más de 473 mil dólares. Las autoridades locales invirtieron 2.9 millones de yuanes para preservar este patrimonio, motivados por daños registrados desde 2017.
La restauración, sin embargo, no fue suficiente. Las tejas del lado este del techo colapsaron, levantando una nube de polvo y generando conmoción en todo el país. El hecho encendió las alarmas sobre la supervisión de trabajos patrimoniales y la calidad de los materiales utilizados.
Patrimonio cultural en crisis
La Torre del Tambor de Fengyang no es un edificio cualquiera. Construida en 1375 bajo la dinastía Ming, se considera la torre de tambor más grande de China. Originalmente utilizada para marcar ceremonias y horarios, es parte de la identidad cultural de la región y fue reconocida en 1989 como reliquia cultural clave de Anhui.
El monumento fue parcialmente destruido en 1853 y la estructura superior fue reconstruida en 1995. El derrumbe reciente afectó precisamente esa parte, lo que cuestiona la durabilidad de las reconstrucciones modernas aplicadas sobre bases históricas.
Reacciones y consecuencias
Tras el incidente, las autoridades evacuaron la zona y comenzaron una investigación. Se exigió la presencia inmediata de las empresas involucradas en el diseño, la construcción y la supervisión del proyecto. Expertos han sido convocados para analizar la causa del colapso y definir responsabilidades.
En redes sociales, la etiqueta “Colapso de la Torre del Tambor de Fengyang” se volvió tendencia en Weibo. Algunos usuarios se mostraron indignados, mientras que otros llamaron a la unidad: “Caemos pero nos levantamos más fuertes”.
La importancia de proteger el pasado
Este accidente expone la fragilidad de los monumentos históricos, incluso cuando reciben inversión. Más allá del impacto turístico o mediático, el suceso nos recuerda que conservar el patrimonio no es solo una tarea estética, sino un compromiso con la memoria colectiva.
Mientras las autoridades trabajan para restaurar lo perdido, queda una lección clave: ningún monumento es eterno si se descuida el respeto por su historia.
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