ONU es la palabra clave que hoy vuelve al centro del debate internacional luego de que el secretario general del organismo, António Guterres, lamentara la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país de varias agencias de Naciones Unidas. La medida, formalizada mediante un memorando presidencial, afecta a decenas de organismos multilaterales y reaviva la tensión entre Washington y el sistema internacional de cooperación.

Desde la sede del organismo, la postura fue clara: aunque Estados Unidos es uno de los principales contribuyentes financieros, la ONU continuará operando y cumpliendo sus mandatos, incluso ante decisiones que debilitan el multilateralismo.
ONU recuerda obligaciones legales de los Estados miembros
A través de su portavoz, Stéphane Dujarric, el secretario general subrayó que las contribuciones económicas al presupuesto ordinario y al mantenimiento de la paz no son voluntarias, sino una obligación legal establecida en la Carta de Naciones Unidas. Esto aplica para todos los países miembros, incluidos aquellos que deciden distanciarse políticamente del organismo.
Dujarric enfatizó que los presupuestos aprobados por la Asamblea General comprometen a los Estados a cumplir con sus responsabilidades financieras, independientemente de los cambios de gobierno o de postura ideológica. Para la ONU, este principio es clave para garantizar la continuidad de programas humanitarios, de desarrollo y de seguridad internacional.
ONU asegura continuidad de sus programas y mandatos
Pese al anuncio de Washington, Naciones Unidas dejó en claro que todas sus agencias seguirán ejecutando sus funciones. El vocero destacó que el organismo tiene una responsabilidad directa con millones de personas que dependen de sus programas, desde ayuda humanitaria hasta misiones de paz y asistencia en salud, educación y alimentación.
“La organización seguirá cumpliendo sus mandatos con determinación”, afirmó Dujarric, reforzando la idea de que la ONU no detendrá su labor por decisiones unilaterales. Este mensaje busca enviar tranquilidad tanto a los países receptores de ayuda como a las poblaciones beneficiarias de los distintos programas.
Trump ordena retirar apoyo a decenas de organismos
La decisión de la administración Trump quedó plasmada en un memorando firmado el miércoles, mediante el cual se instruye a todos los departamentos y agencias federales a no participar ni financiar 31 organismos vinculados a la ONU y 35 organizaciones internacionales adicionales.
Según el gobierno estadounidense, estas entidades actúan en contra de los intereses nacionales y promueven agendas que, desde su perspectiva, priorizan el globalismo sobre la soberanía de Estados Unidos. La medida busca evitar que recursos de los contribuyentes estadounidenses terminen en organismos considerados ineficientes o contrarios a las prioridades del país.

Críticas a políticas climáticas y gobernanza global
En el documento oficial, Trump acusó a varias de estas organizaciones de socavar la independencia de Estados Unidos, especialmente aquellas que impulsan políticas climáticas radicales, esquemas de gobernanza global y programas ideológicos que, según su administración, afectan la fortaleza económica del país.
Esta postura no es nueva. Durante su mandato, Trump ya había ordenado la salida de Estados Unidos del Acuerdo Climático de París y del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, además de prohibir cualquier financiamiento futuro a la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).
Impacto político y simbólico para el multilateralismo
Aunque la ONU continuará operando, expertos señalan que la decisión de Washington tiene un alto impacto político y simbólico. Estados Unidos no solo es un actor clave en términos financieros, sino también una potencia con gran influencia diplomática dentro del sistema multilateral.
El retiro de apoyo puede debilitar ciertos programas, obligar a ajustes presupuestales y aumentar la presión sobre otros países para cubrir vacíos financieros. Al mismo tiempo, refuerza una tendencia hacia el aislamiento y el cuestionamiento de los organismos internacionales como espacios de cooperación global.

Un escenario de tensión entre soberanía y cooperación
El episodio refleja un choque de visiones: por un lado, la defensa de la soberanía nacional y la prioridad de intereses internos; por el otro, la apuesta por la cooperación internacional como vía para enfrentar desafíos globales como el cambio climático, los conflictos armados o las crisis humanitarias.
Para la ONU, el reto será mantener su legitimidad y operatividad en un contexto donde algunas potencias cuestionan abiertamente su papel. Para el sistema internacional, la decisión de Estados Unidos plantea interrogantes sobre el futuro del multilateralismo y la capacidad de los organismos globales para actuar sin el respaldo pleno de uno de sus principales miembros.


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