Hace unos días, el prestigioso The New York Times (NYT) se colocó en el centro de la polémica al publicar un reportaje que describía una supuesta “cocina de fentanilo” en Culiacán, Sinaloa. El artículo, acompañado de videos y fotografías, mostraba a dos presuntos cocineros manipulando el peligroso opioide en una cocina doméstica sin equipo de protección adecuado ni medidas de seguridad.
Sin embargo, el reportaje fue rápidamente desacreditado por el Gobierno mexicano, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, que calificó el artículo como un «montaje mediático» diseñado para crear una narrativa falsa.
¿Qué decía el reportaje del NYT?
Las autoras del artículo afirmaban haber accedido a un laboratorio clandestino donde presenciaron la producción de fentanilo en condiciones extremadamente precarias. Incluso acuñaron el término “tolerancia letal a la toxicidad” para explicar por qué los operadores no sufrían los efectos mortales del opioide.
En las imágenes se observaba a los supuestos cocineros manipulando sustancias tóxicas sin guantes, máscaras profesionales o ventilación adecuada, algo que especialistas señalaron como completamente improbable.
El desmentido del Gobierno mexicano
Durante una conferencia matutina, el doctor Alejandro Svarch, subsecretario de Salud, desmintió categóricamente la narrativa presentada por el NYT. Según Svarch:
- El fentanilo es extremadamente tóxico, y una dosis mínima, equivalente a tres granos de sal, puede ser letal.
- La exposición a vapores durante su síntesis sería mortal en cuestión de segundos para cualquier persona sin equipo especializado.
- «Tolerancia letal a la toxicidad» es un término inventado y científicamente insostenible.
¿Por qué este reportaje llega en un momento clave?
El contexto político y geopolítico no puede ser ignorado. Estados Unidos enfrenta una grave crisis por el consumo de opioides, con el fentanilo como principal causante de muertes por sobredosis. El gobierno de Donald Trump, que retomará el poder este mes, ha utilizado esta crisis para justificar propuestas como declarar al narcotráfico mexicano como terrorismo, lo que abriría la puerta a posibles intervenciones militares en territorio mexicano.
Este reportaje parece alinearse con esa narrativa, buscando generar temor en la población estadounidense y presionar políticamente a México.
El NYT y los errores del pasado
No es la primera vez que el NYT enfrenta acusaciones de promover narrativas políticas. Recordemos su papel en la justificación de la invasión a Irak en 2003, cuando difundió información falsa sobre armas de destrucción masiva que nunca existieron.
Hoy, la estrategia parece repetirse, esta vez enfocada en criminalizar al gobierno mexicano y justificar las posturas intervencionistas de Estados Unidos.
Lo que Estados Unidos debería hacer realmente
En lugar de buscar culpables externos, Estados Unidos podría centrarse en:
- Detener el flujo de armas hacia los cárteles mexicanos.
- Fortalecer sus políticas de salud pública para tratar adicciones.
- Combatir las redes de lavado de dinero que operan en su propio territorio.
- Controlar la demanda interna de opioides, origen principal del problema.
Lecciones para el periodismo y los lectores
Este caso deja importantes reflexiones:
- El periodismo riguroso y ético es más necesario que nunca en un mundo inundado de desinformación.
- Los lectores deben ser críticos y no tomar como verdad absoluta lo que publican incluso los medios más prestigiosos.
- La verdad no debe sacrificarse en nombre de agendas políticas o comerciales.
¡Únete a nuestro canal de Telegram! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.


TE PODRÍA INTERESAR