El grupo islamista Hamás informó que cerca de 20 mil municiones sin detonar, incluyendo bombas y misiles lanzados por Israel, permanecen en la Franja de Gaza, generando una amenaza grave para la población civil y los trabajadores de reconstrucción.
Según la organización, estos artefactos requieren ingeniería especializada para ser removidos de manera segura antes de iniciar labores de reconstrucción.
Además, el Gobierno de Hamás estima que hay entre 65 y 70 millones de toneladas de escombros, afectando miles de viviendas y complicando la entrega de ayuda humanitaria y los trabajos de rescate. La situación convierte a Gaza en una “zona ambiental y estructuralmente devastada”, según la organización.
Plan de gestión de la crisis
Hamás anunció que trabaja en un plan integral de gestión de escombros, que contempla la identificación de los lugares de acumulación de restos peligrosos, estrategias de reciclaje y almacenamiento temporal, así como medidas de seguridad para minimizar riesgos durante la reconstrucción.
Por otra parte, las autoridades palestinas reportan que aproximadamente 9 mil 500 personas siguen desaparecidas entre los escombros, víctimas de los bombardeos israelíes que comenzaron el 7 de octubre de 2023.
La combinación de explosivos sin detonar, enormes cantidades de escombros y la ausencia de acceso seguro representa un desafío humanitario de gran magnitud para Gaza.


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