La noche cayó sobre Israel con una tensión ya habitual. Las sirenas rompieron el silencio en varias regiones del país, alertando sobre una amenaza inminente. Segundos después, el sistema de defensa aérea actuó: un misil fue interceptado en pleno vuelo. Había sido lanzado desde Yemen, donde los rebeldes hutíes, alineados con Irán, siguen sumando ataques en una ofensiva regional que no cesa.
Aunque los hutíes no se adjudicaron inmediatamente el ataque, el patrón es ya conocido. El domingo anterior, el mismo grupo reivindicó el lanzamiento de un misil hipersónico contra la base aérea de Nevatim, ubicada en el desierto del Néguev. Estos ataques no son aislados, sino parte de una ofensiva constante que los hutíes justifican como apoyo al pueblo palestino en Gaza, en el marco de la guerra entre Israel y Hamas.
La ofensiva hutí y su impacto regional
Desde el estallido de ese conflicto en Gaza, los hutíes han multiplicado sus acciones: misiles contra ciudades israelíes, drones contra embarcaciones comerciales en el mar Rojo, y ataques a buques militares estadounidenses. Esta estrategia busca presionar a Israel y sus aliados, pero también proyectar poder en la región como brazo armado de Irán.
El Ejército de Defensa de Israel (FDI) confirmó que el misil del viernes fue destruido antes de ingresar al espacio aéreo del país. Gracias a sus sofisticados sistemas de defensa, Israel evitó una tragedia, pero el mensaje fue claro: la amenaza persiste, y se intensifica.
Estados Unidos responde con advertencias y bombardeos
Mientras los misiles surcan los cielos, las tensiones diplomáticas también aumentan. El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, lanzó una advertencia directa a Irán: “Sabemos lo que hacen. Pagarán las consecuencias”. Su mensaje, difundido por redes sociales, coincide con los bombardeos continuos de Estados Unidos y Reino Unido sobre posiciones hutíes en Yemen.
Washington informó que, desde marzo, ha atacado más de 1,000 objetivos en Yemen, dejando cientos de combatientes hutíes muertos. La administración estadounidense considera que el apoyo iraní a los hutíes no solo pone en riesgo la estabilidad en Medio Oriente, sino también la seguridad global, al afectar rutas comerciales estratégicas en el mar Rojo.
Escalada en el mar Rojo y el mar Arábigo
Uno de los ataques más preocupantes ocurrió recientemente cuando los hutíes afirmaron haber atacado el portaaviones “USS Carl Vinson” y derribado un caza F-18. Aunque Estados Unidos no ha confirmado esos detalles, la declaración de los rebeldes apunta a una voluntad clara de escalar el conflicto.
La acción se extendió incluso al espacio aéreo de Tel Aviv y Ascalón, donde los hutíes dijeron haber lanzado drones contra «objetivos militares vitales». Aunque no se reportaron daños, el alcance de los ataques es cada vez mayor.
¿Qué sigue para Israel y sus aliados?
El conflicto entre Israel y los hutíes —con Irán como actor clave detrás de escena— se ha convertido en un frente paralelo a la guerra en Gaza. Mientras la comunidad internacional llama al cese del fuego, los misiles siguen cayendo y las advertencias se convierten en amenazas abiertas.
Israel, por ahora, mantiene la línea defensiva. Pero las decisiones que se tomen en Washington, Teherán y Jerusalén en las próximas semanas podrían marcar el inicio de una nueva fase del conflicto en Medio Oriente.
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