El distrito de Buner, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, fue escenario de una catástrofe natural que dejó al menos 220 muertos y decenas de desaparecidos. Las lluvias torrenciales provocaron inundaciones repentinas y deslaves que arrasaron viviendas en minutos.
Mohammad Suhail, portavoz de los servicios de emergencia, informó que los rescatistas recuperaron 63 cadáveres durante la noche en aldeas como Pir Baba y Malik Pura, mientras cientos de trabajadores continuaban buscando sobrevivientes entre los escombros.
Testigos describen cómo toneladas de piedras y rocas arrastradas por el agua destruyeron casas y carreteras, dejando un panorama de devastación sin precedentes.
Inundaciones repentinas y deslaves: un fenómeno creciente
Las lluvias se intensifican con el monzón y el Departamento Meteorológico de Pakistán advirtió sobre precipitaciones torrenciales en los próximos días. El rápido desbordamiento de arroyos, sumado a avalanchas de rocas, sorprendió a los residentes y complicó los esfuerzos de rescate.
Sultan Syed, afectado por la crecida, relató: “No fue sólo el agua, también fue una avalancha de rocas, algo que nunca habíamos visto”. Mohammad Khan añadió que muchas personas no pudieron salir de sus casas a tiempo, aumentando el número de víctimas.
Impacto regional y respuesta de las autoridades
Desde el 26 de junio, las lluvias extremas han dejado 541 muertos en Pakistán, según la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres. En Khyber Pakhtunkhwa y Gilgit-Baltistán, se reportaron 351 fallecidos relacionados con precipitaciones.
El gobierno ha desplegado equipos de emergencia para reparar infraestructura, evacuar a turistas y peregrinos, y ofrecer asistencia a los damnificados. Hasta el momento, más de 3.500 turistas han sido evacuados de zonas afectadas.
En Cachemira controlada por India, las inundaciones durante una peregrinación hindú dejaron 60 muertos y unos 150 heridos, con 4.000 peregrinos trasladados a lugares seguros.
Cambio climático y lluvias extremas
Expertos coinciden en que el cambio climático ha intensificado la frecuencia y gravedad de los aguaceros en el norte de Pakistán y regiones del Himalaya. La temporada de monzones de 2022 ya había causado más de 1.700 muertos y pérdidas económicas estimadas en 40 mil millones de dólares, un recordatorio del riesgo creciente de estas catástrofes.


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