La Casa Blanca ha formalizado la imposición de nuevos aranceles, destacando una tasa del 25% sobre productos de Japón y Corea del Sur a partir del 1 de agosto. La medida intensifica las tensiones comerciales, provocando una onda expansiva en las economías asiáticas.
En una escalada significativa de las tensiones comerciales globales, la administración del presidente Donald Trump ha oficializado la imposición de una nueva ronda de aranceles que impacta directamente a 14 naciones, con un enfoque particular en dos de los mayores aliados de Estados Unidos en Asia: Japón y Corea del Sur. Ambos países enfrentarán un arancel general del 25% sobre sus exportaciones a Estados Unidos, una medida que entrará en vigor el próximo 1 de agosto.
Este anuncio representa la materialización de una política de «incertidumbre estratégica», una táctica de negociación que busca maximizar la presión sobre los socios comerciales al mantenerlos en un estado constante de reactividad y desequilibrio.
El anuncio oficial: Cartas que sacuden el Comercio Mundial
La medida fue comunicada a través de cartas formales enviadas a los líderes de las naciones afectadas, una práctica que rompe con los protocolos diplomáticos tradicionales de negociación comercial. Aunque la fecha límite original para evitar los aranceles era el 9 de julio, la Casa Blanca la extendió hasta el 1 de agosto, ofreciendo una ventana de negociación de último minuto que los analistas consideran parte de la estrategia de presión.
Además del golpe a Tokio y Seúl, la administración Trump advirtió que cualquier país que se alinee con las «políticas antiamericanas de los BRICS» podría enfrentar un arancel adicional del 10%, una clara señal geopolítica dirigida a potencias como China e India.
- Japón: 25%
- Corea del Sur: 25%
- Malasia: 25%
- Kazajistán: 25%
- Túnez: 25%
- Sudáfrica: 30%
- Bosnia: 30%
- Indonesia: 32%
- Bangladesh: 35%
- Serbia: 35%
- Camboya: 36%
- Tailandia: 36%
- Laos: 40%
- Myanmar: 40%
Reacciones inmediatas: Tokio y Seúl entre la decepción y la estrategia
La respuesta de los dos principales afectados ha sido inmediata, aunque con matices que reflejan sus distintas realidades políticas internas.
En Japón, el Primer Ministro Shigeru Ishiba calificó la decisión como «extremadamente lamentable». Sin embargo, reconoció que la tasa del 25% es inferior a amenazas previas, lo que deja una puerta abierta para negociar. Con una elección crítica para la Cámara Alta el 20 de julio y bajos índices de aprobación, la presión sobre Ishiba es máxima para lograr un acuerdo que no perjudique aún más la economía japonesa. El mandatario ha prometido «defender el interés nacional de Japón a toda costa».
Por su parte, el gobierno de Corea del Sur ha adoptado una postura de calma estratégica. Funcionarios de Seúl enmarcaron la extensión del plazo hasta el 1 de agosto como una victoria táctica que les permite «comprar más tiempo» y «evitar el peor escenario». El presidente Lee Jae Myung admitió que las negociaciones «claramente no son fáciles», pero el mensaje unificado de su administración busca proyectar control y resistencia ante la presión estadounidense.
«Es lamentable, pero la tasa anunciada es más baja de lo que se había amenazado, lo que hace posible una mayor negociación.» – Shigeru Ishiba, Primer Ministro de Japón.
El impacto económico: ¿Quién pagará el precio de los aranceles?
Más allá de la diplomacia, el impacto tangible de estos aranceles recaerá sobre las empresas y, en última instancia, sobre los consumidores. Un análisis económico de la Universidad de Yale proyecta que las nuevas tarifas podrían elevar el nivel general de precios para los consumidores estadounidenses en un 1.7% a corto plazo, lo que equivale a una pérdida de ingresos de $2,300 dólares por hogar al año.
El golpe será particularmente duro en sectores clave:
- Automóviles: Se espera un aumento de precios del 13.5%, lo que podría añadir unos $6,500 dólares al costo de un vehículo nuevo promedio.
- Ropa y Calzado: Los precios de la ropa podrían subir un 35% y los del calzado un 37%.
- Electrónicos y Maquinaria: Estos son otros de los principales productos de exportación de Japón y Corea del Sur que se verán afectados.
La medida ya ha provocado turbulencias en los mercados. Las acciones de automotrices como Toyota y Honda cayeron bruscamente en la bolsa de Nueva York tras el anuncio. Las bolsas asiáticas, incluyendo Tokio, Hong Kong y Shanghái, mostraron una volatilidad inicial, aunque se estabilizaron parcialmente tras la confirmación de la prórroga del plazo.
Esta nueva fase de la guerra comercial no solo amenaza con desacelerar el crecimiento económico global —el PIB real de EE.UU. podría reducirse en 0.7 puntos porcentuales en 2025 —, sino que también obliga a las empresas a reconsiderar sus cadenas de suministro en un entorno cada vez más impredecible.


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