En una jornada de señales contradictorias que ha puesto en vilo a los mercados asiáticos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que está cerca de un acuerdo comercial con la India, mientras que, en un giro drástico, amenazó a Japón con aranceles de hasta el 35%.
La política comercial de la Casa Blanca ha trazado una línea divisoria en Asia, tratando a dos de sus socios clave de maneras diametralmente opuestas. Por un lado, el presidente Donald Trump ha confirmado que Estados Unidos está «cerca de un acuerdo comercial con la India», elogiando la disposición de Nueva Delhi para reducir barreras a las empresas estadounidenses y así evitar una ronda de aranceles prevista para el 9 de julio.
Por otro lado, y en un tono marcadamente hostil, Trump expresó un profundo escepticismo sobre la posibilidad de alcanzar un pacto similar con Japón. El mandatario amenazó a su aliado estratégico con la imposición de aranceles de hasta el 35% sobre sus productos, citando desequilibrios comerciales y mencionando específicamente las importaciones de arroz. Los mercados asiáticos reaccionaron con optimismo cauteloso ante la posible desescalada con India, pero la amenaza a Tokio genera una gran incertidumbre.
Más que comercio: un realineamiento geopolítico
Esta doble estrategia no puede analizarse únicamente en términos económicos. Es la manifestación de un profundo realineamiento geopolítico que Washington está ejecutando en tiempo real. La Casa Blanca está utilizando su política comercial como una herramienta para alcanzar objetivos estratégicos más amplios.
- El «Caramelo» para la India: Al ofrecer un acuerdo comercial favorable, Estados Unidos busca fortalecer su alianza estratégica con la India. Nueva Delhi es un pilar fundamental del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad), una alianza informal que también incluye a Japón y Australia, y que es vista como un contrapeso clave a la creciente influencia de China en la región del Indo-Pacífico.
- El «Látigo» para Japón: Simultáneamente, Washington utiliza la amenaza arancelaria para presionar a Japón, un aliado tradicional y pilar de la presencia estadounidense en Asia. La Casa Blanca parece calcular que, debido a la profunda dependencia de seguridad que Tokio tiene de Washington, puede permitirse ejercer una presión mayor sin riesgo de una ruptura total.
La incertidumbre como norma
El enfoque de «divide y vencerás» de Trump subraya la naturaleza transaccional e impredecible de su política exterior, generando una enorme incertidumbre para las empresas y las cadenas de suministro globales. La volatilidad se convierte en la nueva norma, donde las alianzas y los pactos comerciales pueden cambiar drásticamente en función de negociaciones a corto plazo en lugar de estrategias a largo plazo.
«Esta política obliga a las economías asiáticas a no poner todos los huevos en la misma cesta. La dependencia exclusiva de Estados Unidos es un riesgo que pocas naciones o corporaciones están dispuestas a correr hoy en día». – Análisis de industria.
Para las corporaciones multinacionales, el mensaje es claro: la diversificación de mercados y cadenas de suministro ya no es una opción, sino una necesidad imperativa para mitigar el riesgo de quedar atrapados en el fuego cruzado de una política comercial estadounidense que parece premiar a nuevos amigos mientras pone a prueba a los viejos.


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