La frontera entre Cisjordania y Jordania se convirtió este domingo en símbolo de alivio y esperanza. Tras días de incertidumbre, 45 activistas internacionales de la segunda Flotilla de la Libertad cruzaron el Puente del Rey Huseín, después de haber sido interceptados y detenidos por Israel cuando intentaban llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Jordania confirmó su llegada en un comunicado difundido en redes sociales. “El Reino ha facilitado el cruce y brindado asistencia humanitaria y consular a todos los activistas”, indicó el portavoz Fuad Mayali, subrayando la coordinación con las embajadas de los países involucrados, entre ellos España, Alemania, Francia, Estados Unidos y Canadá.
La escena en Ammán fue de emoción y cansancio. Algunos activistas, visiblemente afectados, relataron las condiciones inhumanas a las que fueron sometidos tras el asalto israelí en aguas internacionales. Según el equipo legal de la ONG Adalah, los detenidos sufrieron agresiones físicas y verbales, largas exposiciones al sol, privación de alimentos y agua, y falta de acceso a representación legal durante su detención en la prisión de Ketzion, ubicada en el desierto del Néguev.
“Nos confiscaron todo: teléfonos, cámaras, documentos. Éramos civiles desarmados en una misión de paz”, denunció Reyes Rigo, integrante española de la Global Sumud Flotilla, quien fue liberada junto a los últimos cuatro compatriotas que permanecían retenidos.
Adalah calificó el operativo como una grave violación del Derecho Internacional, al haberse producido en aguas internacionales, lo que evidencia —según la organización— la impunidad con la que actúa Israel frente a misiones humanitarias internacionales.
El regreso de los activistas a Jordania representa una victoria simbólica para los movimientos civiles que buscan romper el bloqueo humanitario sobre Gaza. Los 45 liberados se suman a otros 100 integrantes de la flotilla que fueron deportados en días previos, tras la intervención diplomática de varios países europeos y árabes.
El episodio ha vuelto a poner en el centro del debate global el acceso de ayuda humanitaria a Gaza, donde la ONU ha advertido de una crisis alimentaria extrema y ha pedido a Israel que permita el ingreso de suministros médicos y alimentos sin restricciones.
Mientras tanto, organizaciones internacionales y diplomáticos presionan para que se investiguen los abusos cometidos durante la detención. En paralelo, Estados Unidos y Egipto mantienen conversaciones con Israel para garantizar la protección de futuras misiones humanitarias bajo supervisión internacional.
Los activistas liberados planean ahora compartir sus testimonios ante organismos internacionales y continuar su labor en defensa de los derechos humanos.
“No se trata solo de nosotros —afirmó una activista finlandesa—, se trata de Gaza, de la gente que no puede salir ni recibir ayuda. Por ellos seguiremos navegando”.


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