Brote de moquillo desata crisis en Cancún
El Centro de Bienestar Animal de Cancún vive una de las mayores tragedias sanitarias en su historia. La alarma se encendió cuando decenas de perros y gatos comenzaron a mostrar síntomas de moquillo, una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta el sistema respiratorio y nervioso de los animales. En cuestión de días, la situación se desbordó: el 80 por ciento de la población del centro tuvo que ser sacrificada.
Las jaulas vacías y los pasillos silenciosos son ahora el reflejo del dolor que dejó una catástrofe que pudo evitarse.
El posible origen: una campaña de esterilización
El especialista en Salud Pública y ex presidente del Colegio de Veterinarios, MVZ. Arturo Dzul, señaló que el caso cero podría haberse originado durante la Campaña Gratuita de Esterilización, realizada del 20 al 25 de octubre. Según el experto, una mascota infectada habría asistido sin que su dueño reconociera los síntomas del virus, lo que provocó el contagio masivo entre cientos de animales presentes.
“El virus del moquillo se transmite fácilmente por contacto directo o por el aire. Si no se siguen los protocolos adecuados, un solo perro enfermo puede poner en riesgo a todos”, explicó Dzul.
Negligencia y falta de protocolos sanitarios
Asociaciones protectoras de animales calificaron los hechos como una “negligencia inaceptable”. Denunciaron que el personal del Centro de Bienestar Animal no cumplió los protocolos de bioseguridad durante la jornada de esterilización y exigieron que la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) de Quintana Roo interponga una denuncia penal.
Entre las posibles faltas graves se mencionan la omisión de medidas sanitarias, la falta de control veterinario y la crueldad animal derivada del sacrificio masivo.
Riesgo latente para las mascotas del municipio
La preocupación no termina dentro del centro. De acuerdo con los especialistas, todos los perros y gatos que acudieron a la campaña gratuita podrían estar en riesgo de portar el virus. Por ello, se recomendó mantenerlos en cuarentena y bajo observación médica durante al menos 21 días.
“El moquillo no siempre se manifiesta de inmediato. Puede tardar semanas en presentar síntomas, y cuando lo hace, el tratamiento es limitado. La prevención es la única defensa real”, alertó Dzul.
Infraestructura insuficiente y falta de capacitación
Más allá de la emergencia sanitaria, el brote reveló un problema estructural: el edificio del Centro de Bienestar Animal no cuenta con espacios adecuados para aislar casos sospechosos o dividir a los animales según su nivel de gravedad. Tampoco existe un plan de contingencia ante brotes epidemiológicos.
El personal, según denunciaron asociaciones civiles, no ha recibido capacitación suficiente en protocolos de bioseguridad, manejo de cuarentenas o control de enfermedades contagiosas.
Indignación y llamado a la justicia
El caso ha generado una ola de indignación en redes sociales. Defensores de animales exigen justicia y piden que se investigue a los responsables por negligencia y crueldad animal. Asimismo, instan a que el gobierno municipal implemente una auditoría sanitaria y establezca nuevas normas de control para evitar que tragedias como esta se repitan.
Organizaciones locales han iniciado campañas para recaudar fondos y apoyar a los animales sobrevivientes, muchos de los cuales se encuentran bajo observación médica en refugios temporales.
Una lección de dolor para Cancún
El brote de moquillo en el Centro de Bienestar Animal de Cancún es más que una emergencia sanitaria: es una advertencia sobre los peligros de la desorganización institucional y la falta de responsabilidad ciudadana. La vida de decenas de animales se perdió por una cadena de errores evitables, pero también dejó una oportunidad para cambiar la manera en que se protege la salud y bienestar de las mascotas.
Cancún tiene ahora la tarea de reconstruir no solo su confianza en las instituciones, sino también su compromiso con quienes no tienen voz.


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