Tortugas marinas en México enfrentan una de sus amenazas más persistentes y silenciosas: el saqueo de huevos y el tráfico ilegal de ejemplares vivos. Aunque el país cuenta con una de las legislaciones más estrictas para su protección y con décadas de campañas de conservación, las playas que deberían ser refugio natural para el desove siguen siendo escenario de actividades ilícitas que ponen en riesgo la supervivencia de estas especies.

México alberga seis de las siete especies de tortugas marinas del mundo y es considerado un territorio clave para su reproducción. Sin embargo, la presión del mercado negro, el consumo local y ciertas prácticas culturales prohibidas continúan alimentando una cadena de depredación que afecta gravemente a sus poblaciones.
Playas de anidación bajo amenaza constante
Las costas de estados como Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Veracruz, Tamaulipas, Nayarit y Jalisco concentran algunos de los principales sitios de anidación de tortugas marinas. Paradójicamente, también son las regiones donde el saqueo de huevos ocurre con mayor frecuencia durante la temporada de arribos.
Uno de los casos más recientes se registró en Morro Ayuta, Oaxaca, uno de los santuarios más importantes del mundo para la tortuga golfina. Ahí, autoridades federales localizaron cerca de 5,400 huevos extraídos ilegalmente de nidos recientes y abandonados en costales tras la huida de los saqueadores. Aunque los huevos fueron reenterrados, especialistas coinciden en que las probabilidades de éxito son mínimas.
La fragilidad de los huevos de tortuga reubicados
Lizbeth Victoria Cob Hernández, directora de la organización Áak Kuxtal, explicó que los huevos de tortuga son extremadamente delicados durante las primeras horas tras la puesta. “Después de dos horas ya no deberían moverse porque se desprende el saco vitelino; aunque se entierren de nuevo, muchas veces las crías ya no logran desarrollarse correctamente”, señaló.
Este detalle técnico evidencia que, incluso cuando hay decomisos exitosos, el daño ecológico ya está hecho. Cada nido perdido representa decenas de tortugas menos que llegarán a la edad adulta, en especies que tardan entre 20 y 30 años en reproducirse.
Tráfico ilegal más allá de las playas
El problema no se limita al saqueo en zonas costeras. El tráfico ilegal de tortugas y huevos se extiende a rutas terrestres y urbanas. A principios de noviembre, un hombre fue detenido en la estación Chabacano del Metro de la Ciudad de México con 360 huevos de tortuga marina ocultos en una mochila.
Días después, autoridades federales interceptaron en el Estado de México un cargamento de 774 tortugas vivas, ocultas en cajas rotuladas como “cosméticos” y envueltas en calcetas, con destino a Tijuana. Aunque estas especies no eran marinas, el caso ilustra la magnitud del comercio ilegal de fauna silvestre en el país.
Cifras que revelan la magnitud del problema
De acuerdo con reportes oficiales, tan solo en 2024 se aseguraron más de 28.5 millones de huevos de tortuga en distintos estados de México. En lo que va del año, hasta el 31 de octubre, autoridades recuperaron 661 nidos, equivalentes a 60,889 huevos rescatados, y lograron la liberación de 23,197 crías de tortuga golfina y tortuga verde, al menos en Nayarit.
Si bien estas cifras reflejan el esfuerzo de instituciones y comunidades, también confirman que el saqueo sigue siendo una práctica recurrente y organizada, difícil de erradicar solo con vigilancia.
Las causas detrás del saqueo y el comercio clandestino
Organizaciones como Pronatura, el Grupo Tortuguero de las Californias y la Red para la Conservación de las Tortugas Marinas en México coinciden en que los principales destinos del tráfico ilegal siguen siendo el consumo local de huevos, los mercados clandestinos y la venta de ejemplares vivos como mascotas exóticas.
A esto se suma la creencia errónea de que los huevos de tortuga tienen propiedades afrodisíacas o medicinales, así como el uso de caparazones para elaborar artesanías, joyería y objetos decorativos, prácticas prohibidas desde hace décadas.
Una especie vulnerable por naturaleza
Las tortugas marinas son particularmente vulnerables debido a su lento ciclo de vida, su baja tasa de supervivencia en las primeras etapas y sus estrictos requerimientos de reproducción. La pérdida sistemática de huevos y crías puede provocar disminuciones poblacionales graves y, en algunos casos, irreversibles.

El saqueo de huevos y el tráfico ilegal siguen siendo una amenaza crítica para las tortugas marinas en México. Aunque existen avances en decomisos, liberación de crías y participación comunitaria, la conservación a largo plazo depende de fortalecer la vigilancia, combatir el mercado clandestino y promover un cambio cultural profundo. Proteger a estas especies no solo es una obligación legal, sino una responsabilidad ambiental que define el futuro de los ecosistemas marinos del país.


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