Inflación. Piensa en ella como una fuga invisible en tu cartera. No te das cuenta en el momento, no hace ruido, pero cada mes te deja con menos capacidad para pagar lo mismo. Parece solo un aumento de precios aislado, pero en realidad es un fenómeno que redefine qué puedes comprar, cuánto te endeudas y qué tan vulnerable es tu ingreso.
La creencia común es que la inflación “solo encarece las cosas”. La realidad es más dura: te obliga a tomar peores decisiones financieras si no la entiendes.

El impacto real: menos poder de compra, más presión financiera
En México, durante 2025 y rumbo a 2026, la inflación ha mostrado una desaceleración parcial, pero los precios no regresan a niveles previos. Un kilo de tortillas que pasó de 18 a 24 pesos no volverá mágicamente a costar menos. Eso significa que, aunque tu salario suba 5%, tu gasto esencial puede haber aumentado 10% o más.
Lo que está en juego no es solo tu consumo, sino tu margen de error financiero. Con ingresos más ajustados, cualquier imprevisto —una enfermedad, una reparación, un atraso— se traduce en deuda. Si tus gastos fijos superan el 60% de tu ingreso, el riesgo es claro.
“Si tus ingresos no crecen al menos al ritmo de tus gastos básicos, no ajustes tu estilo de vida.”
Cómo la inflación encarece tu vida diaria sin que lo notes
La inflación no golpea igual en todos los rubros. En México, los aumentos más persistentes suelen concentrarse en alimentos, transporte, servicios y renta. No es casualidad: son gastos que no puedes eliminar.
Un ejemplo práctico: si gastabas 8,000 pesos mensuales en alimentos y transporte y ese monto sube a 9,200 pesos, estás perdiendo 14,400 pesos al año solo por inflación. Ese dinero ya no puede ir a ahorro, educación o inversión. Simplemente desaparece.
Aquí ocurre el error más común: compensar inflación con tarjetas de crédito. Esto no protege tu consumo, lo encarece. Si financias gastos básicos a tasas del 40% anual, el daño se multiplica.
Inflación y crédito: el costo oculto que casi nadie calcula
Cuando hay inflación, las tasas de interés suelen mantenerse altas para contenerla. Eso significa créditos más caros. Un préstamo personal que antes costaba 18% puede escalar a 30% o más.
Esto afecta directamente a:
- Créditos automotrices
- Tarjetas de crédito
- Hipotecas variables
- Financiamiento a meses sin intereses mal planeado
El riesgo no es solo pagar más, sino quedar atrapado en pagos largos que ya no encajan con tu ingreso real.
“Si necesitas crédito para cubrir gastos recurrentes, no lo tomes.”

Comparativa estratégica: cómo reaccionar frente a la inflación
Opción A: Mantener hábitos de consumo sin cambios
Ventaja: comodidad inmediata.
Riesgo: pérdida constante de poder adquisitivo y dependencia del crédito.
Opción B: Ajustar consumo y gastos fijos
Ventaja: mayor control y margen financiero.
Riesgo: requiere disciplina y decisiones incómodas a corto plazo.
Opción C: Ajustar consumo y mover el dinero estratégicamente
Ventaja: protección parcial contra la inflación y estabilidad financiera.
Riesgo: exige información y planificación.
La opción más segura no es gastar menos por gastar menos, sino gastar mejor y mover tu dinero con intención.
Qué decisiones te protegen realmente como consumidor mexicano
La inflación no se combate solo “ahorrando”. El ahorro pasivo pierde valor. La protección real viene de:
- Revisar y renegociar gastos fijos
- Evitar deudas de consumo innecesarias
- Priorizar liquidez
- Entender qué productos financieros ajustan mejor en contextos inflacionarios
No se trata de adivinar la economía, sino de reducir tu exposición al error.

Acción inmediata para proteger tu dinero
Haz hoy este ejercicio: revisa tus últimos tres meses de gastos y detecta qué aumentó sin que lo notaras. Ahí está la inflación operando. Ajusta antes de que el ajuste te lo imponga el mercado.
Nota: Los datos presentados son informativos con referencia a enero de 2026. Las condiciones pueden variar según el contexto y la situación del contribuyente. La decisión final es responsabilidad del lector.


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