sábado, febrero 21, 2026

Regulación escolar: Congreso CDMX va contra celulares

Diputados proponen restringir celulares y redes sociales en menores de 15 años ante riesgos como adicción, bullying y bajo rendimiento escolar.

La regulación escolar del uso de celulares volvió al centro del debate en la Ciudad de México. En el Congreso de la Ciudad de México ya se analizan dos iniciativas que buscan restringir la portación y el uso de teléfonos inteligentes y redes sociales en escuelas públicas y privadas de nivel básico.

La discusión no nació de la nada. En los últimos años, especialistas en salud mental, docentes y madres y padres de familia han advertido que el uso excesivo de dispositivos electrónicos está afectando la atención, el rendimiento académico y la convivencia entre menores.

Todo comenzó con una propuesta de reforma a la Ley de Educación impulsada por la diputada Laura Álvarez, que plantea prohibir la portación y el uso de celulares durante la estancia en planteles escolares. Más recientemente, el diputado Israel Moreno propuso modificar incluso la Constitución local para que el sistema educativo regule el uso de tecnologías digitales y redes sociales en menores de 15 años.

El aula que cambió con una pantalla

Patricia, maestra en una primaria de La Magdalena Contreras, recuerda cómo hace apenas una década los conflictos escolares se quedaban dentro del salón. “Si había un problema, se resolvía aquí. Hoy continúa en el celular”, comenta.

En su escuela, ubicada en una zona de ingresos promedio bajos, solo tres o cuatro alumnos por grupo tienen teléfono propio. Sin embargo, el impacto es evidente. Aunque los dispositivos se guardan durante clase, la conversación gira en torno a videojuegos, retos virales o lo que ocurrió la noche anterior en alguna red social.

El fenómeno no es exclusivo de México. Países como Francia, Austria y Suecia han implementado restricciones similares en sus sistemas educativos. La diferencia es que ahora la Ciudad de México busca adaptar esa experiencia al contexto local mediante una posible regulación escolar que marque límites claros.

Salud mental infantil y adicción a pantallas

La pediatra Adriana Rodríguez López, integrante del movimiento No es Momento, ha visto casos preocupantes. Niños que pasan entre 7 y 20 horas al día frente a una pantalla. Menores que comienzan a consumir pornografía desde los 9 años por falta de supervisión. Adolescentes que enfrentan bullying digital que no termina al salir de la escuela.

Antes, explica, el hogar era un refugio. Hoy, el acoso puede continuar las 24 horas a través de mensajes, comentarios o publicaciones. En situaciones extremas, esta presión constante ha derivado en cuadros de depresión severa e incluso suicidio.

Los efectos también incluyen déficit de atención, bajo rendimiento escolar y trastornos de alimentación. Para muchos especialistas, no se trata de satanizar la tecnología, sino de establecer límites de edad y tiempo de uso.

¿Prohibición total o uso regulado?

Las iniciativas en discusión no solo buscan prohibir, sino crear protocolos claros. La presidenta de la Comisión de Educación, Patricia Urriza, ha señalado que la intención es que las autoridades educativas definan lineamientos específicos y posibles sanciones en caso de incumplimiento.

En la práctica, muchas escuelas ya aplican reglas internas: celulares apagados, guardados en mochilas o entregados al docente durante la jornada. Sin embargo, la falta de un marco legal uniforme genera disparidad entre planteles.

El debate también incluye la necesidad de acompañar cualquier restricción con educación digital. Porque la realidad es que los menores seguirán conviviendo con tecnología fuera del aula. La clave está en enseñarles a usarla de forma segura y responsable.

Regulación escolar y el futuro digital de los menores

A mitad del debate, la pregunta central es clara: ¿cómo equilibrar el acceso a la tecnología con la protección de la infancia? La regulación escolar que se discute en el Congreso capitalino intenta responder a esa inquietud.

No se trata únicamente de apagar un dispositivo, sino de recuperar espacios de interacción humana. De permitir que el recreo vuelva a ser conversación cara a cara. De evitar que el bullying cruce la puerta de casa.

También es un llamado a madres y padres de familia. Muchas veces el celular se convierte en herramienta de supervisión cuando no pueden recoger a sus hijos a la salida. Pero el acompañamiento digital requiere algo más que una llamada ocasional: implica establecer horarios, revisar contenidos y dialogar sobre riesgos.

Un debate que apenas comienza

La discusión legislativa sigue en comisiones. Falta analizar detalles, escuchar a especialistas y evaluar el impacto real de las medidas propuestas. Sin embargo, el tema ya abrió una conversación necesaria sobre los límites del mundo digital en la infancia.

En un contexto donde la tecnología avanza más rápido que las leyes, iniciativas como esta buscan cerrar la brecha. La meta no es aislar a los menores del entorno digital, sino proteger su desarrollo emocional y académico.

La decisión final podría marcar un precedente nacional. Porque más allá de la Ciudad de México, otras entidades observan con atención lo que ocurra en el Congreso de la Ciudad de México.

En definitiva, la regulación escolar no es solo una reforma legal: es una reflexión colectiva sobre cómo queremos que crezcan nuestras niñas y niños en la era de las pantallas.

Unidad de Investigación
Unidad de Investigación
Equipo de periodismo de profundidad dedicado a la cobertura de seguridad, justicia y derechos humanos. Comprometidos con la verificación de datos y la exposición de hechos de alto impacto social
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