La noche del lunes 2 de diciembre, Ceci Flores Armenta, quien es líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, vivió momentos de terror al protagonizar un nuevo episodio de intimidación. El refugio donde se hospeda en la Ciudad de México fue vulnerado en su ausencia. Aunque no hubo robos aparentes, la activista interpretó el incidente como una amenaza directa por su labor de búsqueda de personas desaparecidas.
En un video difundido en su cuenta de X (antes Twitter), Ceci relató que llegó a su domicilio y que encontró la puerta abierta. Tras revisar el lugar, descubrió que las mochilas de dos niñas habían sido revisadas, un hecho que encendió las alarmas. “Esto no fue un robo, fue una advertencia. Quieren amedrentarnos”, expresó.
La lucha de las madres buscadoras: entre el abandono y la violencia
Ceci Flores es un símbolo de resistencia frente a la crisis de desapariciones en México. La fundadora de Madres Buscadoras de Sonora, ha expuesto las fallas de las autoridades en atender este grave problema. Sin embargo, esta valentía le ha costado amenazas constantes contra su vida y la de su familia.
En su mensaje, denunció que el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, en el que está inscrita, no atendió sus llamados tras el incidente. “¿Cuánto más tenemos que soportar? ¿Cuántas amenazas más necesitan para actuar?”, cuestionó con indignación.
Un llamado urgente a las autoridades
Ceci señaló que las madres buscadoras están realizando un trabajo que debería recaer en el Estado. La falta de respuestas por parte de las autoridades ha obligado a estos colectivos a arriesgar sus vidas para buscar a sus seres queridos.
“No queremos seguir amenazadas por hacer una labor que debería ser responsabilidad del gobierno”, afirmó Ceci Flores. También hizo un llamado contundente: “Por favor, no esperen a que nos maten para entender la magnitud de lo que vivimos. Necesitamos protección ahora”.
La creciente crisis de amenazas contra activistas
El caso de Ceci Flores no es aislado. Según datos de organizaciones defensoras de derechos humanos, México es uno de los países más peligrosos para activistas y periodistas. La falta de acción efectiva por parte de las autoridades ha incrementado la vulnerabilidad de quienes alzan la voz.
La impunidad y el abandono institucional se han convertido en los mayores enemigos de las familias que buscan justicia. Frente a esto, las madres buscadoras siguen demostrando que su fuerza radica en la unión y la visibilización de su causa.
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