Luego de meses de monitoreo, la organización Proyecto Santa María presentará en las próximas semanas un informe parcial sobre el comportamiento de los loros silvestres en entornos urbanos como parte de su programa “Loros Urbanos”, un esfuerzo de ciencia ciudadana que ha recabado información clave sobre los retos que enfrentan estas aves en Mérida.
José Pierre Medina, presidente del colectivo, explicó que aunque el monitoreo ya suma seis meses de actividad, en esta etapa se difundirán hallazgos preliminares centrados en sus zonas de pernocta, alimentación, trayectos y riesgos detectados.
“Uno de los principales objetivos es saber dónde duermen, qué tanta distancia vuelan, dónde se alimentan y qué adversidades encuentran en la ciudad. Y sí, hemos recabado información muy, muy valiosa”, afirmó.
Según detalló, este programa no sería posible sin el involucramiento directo de la ciudadanía. Son vecinas, estudiantes, profesionistas y familias completas quienes han asumido el papel de monitores voluntarios y realizan reportes diarios sobre avistamientos o incidentes relacionados con estas aves.
“Sería imposible para nosotros tener 200 monitores en la ciudad. No habría recurso que alcanzara. Pero gracias a la gente tenemos reportes valiosísimos: conductas que ni siquiera sabíamos que existían y también casos tristes como loros que aparecen muertos”, explicó.
El representante de Proyecto Santa María también destacó un fenómeno derivado del tráfico ilegal de fauna: muchos de los loros que hoy se ven en la ciudad provienen del cautiverio.
“La gente los adquiere ilegalmente y luego, por lo ruidosos que son o por falta de espacio, los sueltan. Eso genera una población que no está del todo adaptada, sin redes de alimentación y en riesgo”, alertó.
Sin alimento y con árboles talados: una combinación mortal
Entre los hallazgos más preocupantes y que adelantó el presidente de la asociación, ha sido el estado físico de muchos de los ejemplares encontrados. Varios loros han sido hallados con un nivel de delgadez extremo, lo que indica una insuficiencia alimentaria en el entorno urbano.
“Están demasiado flacos. No tienen alimento suficiente para sobrevivir. Por eso queremos ubicar esas zonas donde se están alimentando, para reforzarlas con árboles frutales y reforestar, especialmente en escuelas y colonias con comités vecinales”, explicó.
Además de la falta de comida, otro problema detectado es la remoción indiscriminada de palmas y árboles muertos, los cuales muchas veces albergan nidos y comunidades enteras de aves.
“La gente ve una palma muerta y la corta sin saber que adentro hay vida. Estos árboles albergan no solo una especie de aves como los loros, sino que también hay pájaros carpinteros que hacen sus nidos dentro”, explicó
En ese sentido, emitió un llamado a la ciudadanía para respetar estas estructuras entre enero y agosto, temporada crítica de reproducción. En caso de tener la sospecha de que algún ave habita en árbol, dar aviso a las autoridades para el resguardo de las aves.


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