martes, enero 20, 2026

Madre e hijo conmovedores: competirán juntos en Olímpicos

Madre e hijo protagonizan un momento histórico para México en los Juegos Olímpicos de Invierno

Madre e hijo están a punto de escribir una de las páginas más emotivas en la historia del deporte mexicano. Por primera vez, México tendrá a una madre y a su hijo compitiendo juntos en unos Juegos Olímpicos de Invierno, un hito que trasciende medallas y resultados para convertirse en una historia de legado, disciplina y amor por el esquí.

La escena es tan poderosa como simbólica: Sarah Schleper, veterana del esquí alpino con una trayectoria que abarca más de dos décadas, compartirá pista con su hijo Lasse Gaxiola, un joven de 17 años que ha demostrado talento, constancia y una madurez poco común para su edad. Esta combinación de experiencia y juventud convierte a esta madre e hijo en protagonistas de un relato que mezcla deporte de alto rendimiento con la intimidad de un vínculo familiar.

Un sueño olímpico que se volvió realidad

El camino hacia Milano-Cortina no fue sencillo. Lasse tuvo que superar un exigente proceso de selección para ganarse su lugar como el quinto integrante de la delegación mexicana. Terminó mejor ranqueado que su compatriota Alessandro Cantele, lo que le abrió la puerta a su debut olímpico.

Para Sarah, esta participación será su despedida de los Juegos Olímpicos de Invierno tras siete apariciones. Para Lasse, en cambio, es el inicio de un viaje que apenas comienza. Juntos, esta madre e hijo materializan un sueño que ya habían intentado cumplir en Pekín 2022, cuando buscaron competir en la misma edición, pero las circunstancias no se alinearon.

De Pekín a Milano: una historia de perseverancia

La frustración de no haber coincidido en 2022 no apagó la ambición. Al contrario, fortaleció la determinación de esta madre e hijo. Sarah ajustó su preparación física para mantenerse competitiva, mientras Lasse redobló esfuerzos en su entrenamiento técnico y mental.

Ambos entendieron que el esquí alpino no solo exige velocidad y precisión, sino también una fortaleza emocional capaz de resistir caídas, derrotas y largos periodos lejos de casa. Cada sesión de entrenamiento fue una oportunidad para crecer como atletas y como familia.

Sarah Schleper: una vida dedicada al esquí

Sarah no es una debutante en el escenario olímpico. Su carrera comenzó representando a Estados Unidos antes de adoptar la nacionalidad mexicana. Desde entonces, se convirtió en un referente del esquí alpino para el país, abriendo puertas y rompiendo estereotipos sobre la presencia mexicana en los deportes de invierno.

Ahora, al compartir esta experiencia con su hijo, Sarah transforma su legado en algo tangible. Ya no es solo una atleta veterana que busca despedirse con dignidad, sino parte de una historia de madre e hijo que inspira a nuevas generaciones.

Lasse Gaxiola: talento joven con ADN olímpico

Para Lasse, crecer rodeado de pistas, cronómetros y conversaciones sobre técnica fue algo natural. Desde pequeño entendió que el esquí no era solo un deporte, sino una forma de vida. Sin embargo, nunca recibió privilegios por ser hijo de una olímpica.

Su clasificación a Milano-Cortina fue el resultado de méritos propios. Superó pruebas, compitió contra rivales experimentados y mostró una capacidad de adaptación notable. Hoy, este joven representa el futuro del esquí mexicano y encarna la promesa de una madre e hijo que comparten un mismo sueño.

Un hecho sin precedentes para México

La participación conjunta de una madre y su hijo en unos Juegos Olímpicos de Invierno no tiene antecedentes en la historia de la competencia. Este logro coloca a México en una posición única dentro del panorama deportivo internacional.

Más allá de los resultados, el simple hecho de ver a esta madre e hijo desfilando juntos en la ceremonia inaugural ya es una victoria simbólica. Es una prueba de que los límites tradicionales pueden romperse cuando se combinan disciplina, visión y apoyo familiar.

El rol de entrenadora y madre

Sarah no solo acompaña a Lasse como madre, también funge como su entrenadora. Esta dualidad no siempre es sencilla. Implica saber cuándo exigir como técnica y cuándo abrazar como madre.

Ambos han aprendido a separar el vínculo emocional de la dinámica profesional, aunque reconocen que esa mezcla también es su mayor fortaleza. En cada corrección, en cada consejo, se refleja la confianza mutua que caracteriza a esta madre e hijo.

Milano-Cortina: escenario de despedidas y comienzos

Los Juegos Olímpicos de Invierno en Milano-Cortina serán un punto de inflexión para ambos. Para Sarah, significan el cierre de una carrera larga y respetada. Para Lasse, la apertura de un camino que podría llevarlo a múltiples ediciones olímpicas.

En este contexto, la presencia de una madre e hijo adquiere un valor narrativo único. Es una despedida que se convierte en bienvenida, un final que es también un inicio.

Inspiración para el deporte mexicano

La historia de esta madre e hijo trasciende el esquí alpino. Envía un mensaje poderoso a jóvenes deportistas mexicanos que sueñan con disciplinas poco convencionales para el país.

Demuestra que no importa cuán lejano parezca un objetivo si existe un entorno de apoyo, trabajo constante y una visión clara. Esta dupla ya se convirtió en un símbolo de lo que el deporte mexicano puede lograr.

 Madre e hijo materializan un sueño que ya habían intentado cumplir en Pekín 2022
Madre e hijo materializan un sueño que ya habían intentado cumplir en Pekín 2022

Un legado que apenas comienza

Aunque Sarah dirá adiós a los Juegos Olímpicos tras Milano-Cortina, su legado no termina ahí. Vivirá en cada carrera de su hijo, en cada nueva generación que encuentre inspiración en su historia.

Lasse, por su parte, carga con la responsabilidad y el orgullo de continuar ese legado. Ser parte de una madre e hijo que hicieron historia es un privilegio que también implica compromiso con la excelencia.

Más allá de las medallas

Ganen o no medallas, esta madre e hijo ya aseguraron su lugar en la memoria colectiva del deporte mexicano. Su historia es un recordatorio de que el verdadero triunfo no siempre se mide en podios, sino en la capacidad de compartir sueños y alcanzarlos juntos.

Cuando el mundo vea a Sarah y Lasse competir en Milano-Cortina, no solo estará presenciando una prueba deportiva, sino un relato humano de amor, disciplina y herencia.

Un momento que quedará para siempre

La imagen de esta madre e hijo listos para competir juntos será una de las más emotivas de los Juegos Olímpicos de Invierno. Representa la unión entre generaciones y la continuidad de un sueño que comenzó mucho antes de esta clasificación.

Para México, es un motivo de orgullo. Para el deporte mundial, una historia que confirma que el olimpismo sigue siendo un espacio donde lo humano y lo extraordinario se encuentran.

Giovanna Cancino
Giovanna Cancino
Giovanna Cancino es una experimentada profesional de la comunicación, Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Con más de una década de trayectoria en medios impresos y digitales, se ha consolidado como reportera y editora. Su profundo conocimiento se refleja en sus colaboraciones en la sección deportiva 'Sport Judge', así como en las importantes secciones Nacional e Internacional, asegurando una cobertura fiable y relevante para nuestros lectores.
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