Gusano barrenador de ganado encendió las alertas sanitarias en el Estado de México. luego de que autoridades confirmaran al menos 11 casos en los primeros 15 días de enero. Ante este escenario, la Secretaría del Campo del Estado de México (SeCampo) implementó un cerco sanitario en un radio inicial de 20 kilómetros, que abarca 244 localidades de municipios del sur de la entidad, con el objetivo de frenar la propagación de esta plaga que afecta gravemente a animales domésticos y de producción.

La medida responde a protocolos nacionales de sanidad animal y se da en un contexto de riesgo epidemiológico para el sector pecuario, así como para mascotas y fauna susceptible, debido a la facilidad con la que el parásito puede expandirse si no se actúa de forma inmediata.
Gusano barrenador: Municipios bajo vigilancia sanitaria estricta
El cerco sanitario se desplegó en los municipios de Tlatlaya, Amatepec, Luvianos, Sultepec y Tejupilco, considerados puntos críticos tras la detección de los primeros contagios. De acuerdo con la titular de SeCampo, María Eugenia Rojano Valdés, estas demarcaciones concentran las 244 localidades incluidas en el radio de contención definido por protocolo.
La funcionaria explicó que este perímetro inicial permite aislar los brotes, reforzar la vigilancia y aplicar medidas preventivas intensivas antes de que el gusano barrenador se disemine hacia otras regiones del Estado de México.
Casos confirmados y sacrificio de animales
Entre el 1 y el 15 de enero, la Dirección General de Sanidad e Inocuidad Alimentaria analizó 19 casos sospechosos, de los cuales 11 fueron confirmados como gusano barrenador de ganado. Debido al avance del daño en algunos animales, fue necesario el sacrificio de una cabra y un canino, una medida extrema que busca evitar la propagación del parásito.
Las autoridades sanitarias subrayaron que el sacrificio sólo se aplica cuando la infestación representa un riesgo sanitario elevado y no es posible controlar la infección mediante tratamientos convencionales.
Cómo se propaga el gusano barrenador
El gusano barrenador de ganado (GBG) es transmitido por moscas, que depositan sus huevecillos en heridas abiertas de los animales. Una vez que las larvas eclosionan, se alimentan del tejido vivo, provocando infecciones severas que pueden derivar en la muerte si no se atienden a tiempo.
Por esta razón, las brigadas de salud animal revisan no sólo ganado bovino, caprino y ovino, sino también mascotas, especialmente perros, que pueden convertirse en vectores indirectos del problema.
Riesgo en perros callejeros y fauna
La Secretaría del Medio Ambiente y la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf) participan activamente en la detección de casos en perros en situación de calle. Estos animales presentan un alto riesgo de contagio debido a peleas frecuentes, heridas abiertas y falta de atención veterinaria, condiciones ideales para que las moscas portadoras depositen los huevecillos.
La presencia del parásito en fauna urbana representa un desafío adicional, ya que puede acelerar la dispersión del gusano barrenador hacia zonas donde conviven animales domésticos y de producción.

Trampas y monitoreo de la mosca
Como parte del cerco sanitario, en los municipios de Amatepec, Tejupilco y Tlatlaya se colocaron las primeras 500 trampas para monitorear la población de la mosca transmisora del gusano barrenador. Estas trampas permitirán identificar patrones de dispersión y evaluar la efectividad de las medidas implementadas.
El plan contempla la instalación de mil 500 trampas en un radio ampliado de 20 a 40 kilómetros alrededor de los puntos de infección detectados. El resto de los dispositivos se colocará a más tardar el 1 de febrero, fortaleciendo la vigilancia epidemiológica en la región.
Coordinación interinstitucional y con otros estados
SeCampo trabaja en coordinación con el gobierno federal, especialistas del Comité de Fomento y Protección Pecuaria del Estado de México y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Además, se mantienen canales de colaboración con Guerrero y Michoacán, estados vecinos donde se investiga un posible origen transfronterizo del primer caso detectado.
Entre las acciones preventivas destacan la limpieza y desinfección de lesiones, curaciones oportunas, orientación directa a productores, georreferenciación de eventos, así como un esquema permanente de monitoreo y vigilancia.

La implementación del cerco sanitario por gusano barrenador de ganado en el Estado de México refleja la gravedad del problema y la necesidad de actuar con rapidez para proteger al sector pecuario, a las mascotas y a la salud pública. Con vigilancia intensiva, coordinación interinstitucional y medidas preventivas en campo, las autoridades buscan contener la propagación y evitar un impacto mayor en la región sur mexiquense. La detección temprana y la participación de productores y ciudadanía serán clave para frenar esta amenaza sanitaria.


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