Recientemente, la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, con sede en Ginebra, publicó el informe “La Quinta Ola”. Este análisis proyecta cómo el crimen organizado evolucionará hacia 2040, transformándose de formas inéditas debido a factores como el cambio climático, la adopción de tecnologías avanzadas, la crisis de gobernanza y la competencia geopolítica.
A diferencia de las olas previas —mafias tradicionales, narcotráfico, globalización de mercados ilícitos y cibercrimen—, esta nueva fase amenaza con redefinir las relaciones entre lo legal y lo ilegal, erosionando instituciones democráticas y remodelando las economías globales.
Cambio climático: una mina de oro para el crimen organizado
El cambio climático no solo es una crisis ambiental, sino un catalizador para nuevas formas de delincuencia:
- Mercados de escasez: Recursos esenciales como agua, alimentos y materiales para tecnologías verdes serán controlados por redes criminales.
- Tráfico humano: Las migraciones masivas debido a desastres naturales aumentarán la explotación y el tráfico de personas.
- Vacíos de poder: Estados debilitados o incapaces de responder a la crisis permitirán que los grupos delictivos llenen el vacío, asumiendo roles gubernamentales en comunidades marginadas.
Tecnologías emergentes: el arma del futuro criminal
La inteligencia artificial (IA) y herramientas como los deepfakes serán esenciales para la próxima generación de delitos:
- Fraudes y extorsiones: Contenidos falsos hiperrealistas serán usados para engañar a personas y empresas.
- Cibercrimen avanzado: Redes criminales podrán operar a distancia con mayor eficacia, utilizando IA para automatizar ataques y ocultar sus huellas.
- Geopolítica delictiva: Algunos Estados autoritarios podrían aliarse con grupos criminales, utilizando estas tecnologías como instrumentos de influencia política y económica.
Hibridación: desdibujando las líneas entre lo legal y lo ilegal
Una de las tendencias más preocupantes de esta quinta ola es la fusión de lo legal con lo ilícito. Empresas legítimas podrían involucrarse en actividades criminales para sobrevivir o prosperar en economías débiles.
En México, ya vemos ejemplos de esta “hibridación”, donde empresas participan en mercados ilícitos mientras aparentan operar dentro de la ley. Si no se toman medidas, estas prácticas podrían normalizarse a nivel global.
Crisis de gobernanza: el telón de fondo de la quinta ola
Gobiernos débiles, incapaces de satisfacer las necesidades de sus ciudadanos, se convertirán en el terreno fértil para el crimen organizado. Estos grupos asumirán funciones tradicionales del Estado, como:
- Proveer seguridad.
- Garantizar acceso a bienes y servicios.
- Establecer legitimidad social.
Esta dinámica ya es visible en comunidades mexicanas donde los grupos delictivos actúan como estructuras de poder paralelo.
La Operación Enjambre: un destello de esperanza
Aunque el panorama parezca sombrío, acciones recientes como la Operación Enjambre en el Estado de México muestran que es posible combatir el crimen organizado con coordinación e inteligencia.
- Resultados clave: Arrestos de mandos policiales y la presidenta municipal de Amanalco, acusados de colaborar con redes criminales.
- Lección aprendida: La colaboración entre la Secretaría de Seguridad, la Fiscalía estatal y las Fuerzas Armadas es esencial para enfrentar estas redes.
¿Cómo podemos combatir la Quinta Ola?
El informe señala que las estrategias tradicionales no serán suficientes para detener esta evolución del crimen organizado. En cambio, se requiere un enfoque integral que incluya:
- Fortalecer la gobernanza: Crear instituciones sólidas y transparentes capaces de responder a las necesidades de la ciudadanía.
- Reducir la desigualdad económica: Atacar las raíces del problema para debilitar el poder de los grupos criminales.
- Inversión en tecnología y ciberseguridad: Desarrollar herramientas para contrarrestar los avances tecnológicos del crimen organizado.
- Cooperación internacional: Los desafíos globales requieren respuestas coordinadas entre países y regiones.
Conclusión: el desafío de un futuro incierto
La Quinta Ola del crimen organizado no es un futuro inevitable, pero revertir su curso requiere acción inmediata. Los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado deben unirse para enfrentar estas amenazas de manera innovadora y coordinada.
La pregunta ya no es si podemos detener esta transformación, sino si estamos dispuestos a actuar antes de que sea demasiado tarde.
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