El impacto de la violencia: el caso de Alexander y Gael
En días recientes, la trágica muerte de Alexander y Gael, dos niños víctimas de la violencia en Sinaloa, ha puesto nuevamente en evidencia la crisis de seguridad que azota al país. Sus historias representan una dolorosa realidad para miles de niñas y niños que crecen en un México donde la violencia armada y el crimen organizado moldean su día a día.
Desde 2006, con el inicio de la estrategia de militarización de la seguridad pública, generaciones enteras han crecido bajo el sombrío panorama de la violencia extrema: enfrentamientos armados, desplazamientos forzados, desapariciones y una cultura del miedo que deja profundas cicatrices en las infancias mexicanas.
El costo de la violencia en las infancias mexicanas
De acuerdo con el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, México enfrenta una preocupante situación en cuanto a los derechos de niñas y niños. La violencia no solo pone en peligro sus vidas, sino que también les arrebata su derecho a una niñez segura y libre.
Datos alarmantes de la crisis infantil en México
- Más de 100,000 niñas, niños y adolescentes desplazados forzosamente por la violencia, según UNICEF en 2022.
- En 2024, se reportaron 25 desapariciones diarias de personas menores de 18 años, documenta la Red por los Derechos de la Infancia en México.
- Los homicidios de menores crecieron 6.5% al cierre de 2024, comparado con 2023.
Estos números no son simples estadísticas: detrás de cada cifra hay una infancia rota, una familia despojada y una sociedad que enfrenta una crisis estructural.
Un sistema que no protege: violencia, desplazamiento y reclutamiento
El crimen organizado ha encontrado en las infancias una población vulnerable. Reclutamiento forzado, homicidios y desapariciones forman parte de un sistema de violencia que se perpetúa ante la falta de políticas públicas eficaces.
El reclutamiento forzado de niños por grupos criminales es cada vez más común. Estos grupos no solo los obligan a realizar actividades ilegales, sino que también les arrebatan su oportunidad de crecer en paz, convirtiéndolos en víctimas y victimarios a una edad temprana.
El desplazamiento forzado también deja una marca imborrable. Familias enteras se ven obligadas a abandonar sus hogares, despojando a las niñas y niños de estabilidad, educación y acceso a servicios básicos.
El llamado de las infancias: “Queremos paz”
La voz de las niñas y niños no puede seguir siendo ignorada. Durante una manifestación reciente, los mensajes eran claros: “Queremos paz”, exigían en pancartas. Este grito refleja un deseo urgente de las infancias por vivir en un país donde puedan soñar sin miedo, jugar sin peligro y crecer sin violencia.
Sin embargo, la respuesta del Estado ha sido insuficiente. La reducción del presupuesto en áreas clave como educación, salud y seguridad social ha dejado a las niñas y niños sin el apoyo que necesitan.
¿Qué se necesita para proteger a las infancias en México?
Para enfrentar esta crisis, es necesario adoptar un enfoque integral que coloque a las infancias en el centro de las políticas públicas:
1. Políticas de prevención y protección
- Fortalecer los mecanismos de denuncia temprana de violencia.
- Garantizar la atención integral a niñas y niños desplazados o afectados por el crimen organizado.
- Crear programas específicos para evitar el reclutamiento forzado.
2. Inversión en derechos fundamentales
- Aumentar el presupuesto para educación, salud y programas de primera infancia.
- Asegurar el acceso a servicios básicos para familias desplazadas.
3. Justicia adaptada a las necesidades infantiles
- Ajustar las instituciones para garantizar el acceso a la justicia de niñas y niños.
- Implementar protocolos especializados para atender casos de violencia infantil.
4. Escuchar a las infancias
- Crear espacios donde niñas y niños puedan expresar sus necesidades y preocupaciones.
- Incorporar su perspectiva en la creación de políticas públicas.
Por un futuro en paz para las infancias mexicanas
La muerte de Alexander y Gael es un recordatorio de la urgencia de actuar. Las infancias mexicanas no pueden seguir siendo las víctimas invisibles de la violencia y el abandono estatal.
Garantizarles un futuro en paz no es solo un derecho, sino una obligación moral y social. México enfrenta el desafío de romper el ciclo de violencia que ha definido a generaciones enteras, apostando por políticas públicas que prioricen a las niñas y niños como el centro del desarrollo y bienestar del país.
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