sábado, febrero 21, 2026

El costo real del home office en México, ¿ahorro o gasto invisible?

Desde que llegó la pandemia, el home office se instaló en la vida de millones de personas. Sin tráfico, sin gastos de gasolina, sin comidas fuera. En apariencia, todo era ganancia. Pero el tiempo y las facturas nos demostraron que trabajar desde casa también tiene un precio, uno que pocos calculan.

“Nos vendieron la idea de que el home office era sinónimo de ahorro, pero en realidad se trata de un cambio de quién paga los costos”, explica Marcos Aguilar, economista laboral y consultor en productividad. “El gasto sigue existiendo, solo que ahora lo absorbe el trabajador”.

La energía que no paga la empresa

El consumo de electricidad, agua e internet aumentó en miles de hogares. Lo que antes cubría la empresa, hoy se reparte entre las cuentas familiares. “Un empleado que trabaja desde casa puede ver un incremento del 20 al 30% en su recibo de luz mensual, sobre todo si usa aire acondicionado o equipos de alto consumo”, calcula Aguilar.

Y aunque parezca menor, ese gasto anual equivale a varios días de salario. Lo mismo ocurre con el internet: muchos trabajadores tuvieron que contratar planes más rápidos y costosos para sostener videollamadas o subir archivos pesados sin interrupciones.

El gasto invisible del día a día

El café, los snacks, el papel para imprimir, los audífonos que se descomponen, la silla incómoda que te obliga a ir al fisioterapeuta también son gastos pequeños, pero constantes.“Cuando analizamos los presupuestos personales, encontramos que los gastos hormiga del home office pueden sumar entre mil y dos mil pesos al mes”, explica Aguilar. “Eso sin contar la inversión inicial que muchos hicieron para adaptar un espacio de trabajo”.

Y es cierto: equipar un rincón de oficina en casa cuesta entre 8,000 y 15,000 pesos, según la consultora Adecco México. Escritorio, monitor, lámpara, silla ergonómica. Nada de eso viene incluido con el sueldo.

Las empresas ahorran, los empleados pagan

Muchas compañías redujeron gastos en oficinas, electricidad, limpieza y mantenimiento. Pero no todas han compartido esos ahorros con su personal. “En países como España, Francia o Chile, ya existen leyes que obligan a las empresas a compensar los costos del teletrabajo. En México todavía no hay una regulación específica”, señala Aguilar.

Algunas organizaciones mexicanas han optado por dar bonos de conectividad o apoyos de energía eléctrica, pero son excepciones. La mayoría simplemente asumió que trabajar desde casa era un beneficio en sí mismo.

EL COSTO EMOCIONAL TAMBIÉN CUENTA

Más allá del dinero, hay otro precio: la salud mental. Cuando el hogar se convierte en oficina, las fronteras se borran. Muchos empleados trabajan más horas que antes, contestan mensajes fuera del horario y sienten que nunca “desconectan”.

“El home office requiere autodisciplina, pero también límites. Si no los pones, terminas pagando con tu bienestar”, explica la psicóloga laboral Laura Dávila, especialista en balance trabajo-vida. Y agrega que “hay un desgaste emocional silencioso: ansiedad, fatiga, dificultad para dormir. Todo eso también es un costo, aunque no se refleje en la tarjeta de crédito”.

Entonces, ¿hacer home office es un ahorro o una inversión?Según Dávila, trabajar desde casa puede ser rentable si se planifica bien, pues ahorras tiempo, evitas traslados, puedes comer en casa y administrar mejor tus horarios. Pero si no controlas tus gastos, o si trabajas en condiciones poco ergonómicas, el supuesto ahorro puede convertirse en un gasto silencioso.

“El home office no es malo, pero sí requiere educación financiera. No basta con ahorrar en transporte; hay que calcular el costo total y tomar decisiones informadas”, concluye.

CONSEJOS PARA UN HOME OFFICE SIN FUGAS DE DINERO

• Calcula tus gastos reales en luz, internet y café antes de asumir que estás ahorrando.

• Separa un rincón exclusivo para trabajar: mejora tu concentración y reduce el estrés.

• Invierte en una silla ergonómica; tu espalda es una inversión, no un lujo.

• Apaga equipos cuando no los uses: cada watt cuenta.

• Establece un horario de desconexión; tu descanso también vale dinero.

• Si tu empresa no ofrece apoyo, pregunta por políticas de compensación o propón un bono de energía.

Paco Marín
Paco Marín
Paco Marín es un periodista egresado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Latinoamericana. Su experiencia abarca una amplia gama de temas críticos como salud, política, medio ambiente, infraestructura y educación, lo que le confiere un conocimiento diverso y una perspectiva integral en sus contribuciones. Su formación académica y experiencia práctica fortalecen la fiabilidad y experticia del contenido que genera.
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