Este lunes 7 de julio se cumplen 18 años desde que el majestuoso sitio arqueológico de Chichén Itzá fue nombrado una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, un reconocimiento que llenó de orgullo a todo México y puso aún más los ojos del mundo sobre la riqueza cultural de la península de Yucatán.
La designación fue parte de una votación global organizada por la fundación New7Wonders, en la que participaron más de 100 millones de personas. Desde entonces, la pirámide de Kukulkán —emblema principal de Chichén Itzá— se ha convertido en una parada obligatoria para turistas nacionales e internacionales que buscan conectarse con el pasado maya.
Un legado milenario
Chichén Itzá fue una ciudad prehispánica de gran importancia para la civilización maya. Su nombre significa “Boca del pozo de los itzaes” y albergó una de las sociedades más avanzadas de Mesoamérica, con conocimientos profundos de astronomía, matemáticas y arquitectura. La pirámide de Kukulkán, también conocida como El Castillo, no solo es impresionante por su simetría, sino porque está alineada de manera que durante los equinoccios de primavera y otoño se proyecta la sombra de una serpiente que “baja” por sus escalinatas. Un espectáculo que sigue fascinando al mundo.
Pero Chichén Itzá no es solo la pirámide. En su interior también se encuentran otros vestigios impresionantes como el Juego de Pelota, el Templo de los Guerreros, el Caracol —que funcionaba como observatorio astronómico— y el Cenote Sagrado, donde se han encontrado ofrendas y vestigios rituales.
Uno de los sitios más visitados de México
Gracias a su historia, conservación y misticismo, Chichén Itzá recibe más de dos millones de visitantes al año, según datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Tan solo en 2024, registró 2.3 millones de turistas, consolidándose como el segundo sitio arqueológico más visitado del país, solo detrás de Teotihuacán.
Su cercanía con ciudades como Mérida, Cancún y Valladolid, así como las nuevas rutas del Tren Maya, han incrementado su accesibilidad y atractivo turístico. La visita a Chichén Itzá es una experiencia que mezcla cultura, aventura y admiración por el ingenio de nuestros antepasados.


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