Los nacimientos en Japón es la estadística que define el presente y futuro de la nación del sol naciente tras confirmarse una tendencia a la baja que parece no tener tregua. El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón presentó recientemente las cifras oficiales correspondientes al cierre del año anterior, revelando un panorama complejo para la estructura social y económica del archipiélago.
De acuerdo con los registros gubernamentales más actualizados, el país asiático contabilizó un total de 705 mil 809 recién nacidos durante el periodo de 2025. Esta cifra representa un descenso interanual del 2.1% en comparación con los datos obtenidos en 2024, consolidando una década entera de caídas ininterrumpidas en la natalidad nacional.
La cifra de nacimientos en Japón reportada por las autoridades sanitarias indica que se registraron 15 mil 179 alumbramientos menos que en el ciclo previo. Es fundamental destacar que el año 2024 ya se consideraba el punto más bajo en la historia estadística del país desde que se iniciaron los registros oficiales en el año 1899.
Esta situación demográfica se vuelve aún más crítica cuando se desglosa el origen de los infantes. El informe gubernamental precisa que, si se descuentan los hijos de ciudadanos extranjeros residentes en el país, el número de nacimientos en Japón pertenecientes estrictamente a ciudadanos nipones cayó por primera vez por debajo del umbral de los 700 mil.
Impacto de los nacimientos en Japón y la mortalidad
El balance poblacional no solo se ve afectado por la falta de nuevos ciudadanos, sino por la brecha creciente respecto a las defunciones. Durante el último año, el número de fallecimientos se situó en un millón 605 mil 654 personas, lo que implica una reducción marginal del 0.8% respecto al pico histórico alcanzado en 2024.
A pesar de que los nacimientos en Japón continúan a la baja, el sector de nupcialidad mostró un ligero incremento del 1.1% en comparación con el año anterior. Por otro lado, las estadísticas de divorcios experimentaron un descenso del 3.7%, lo que sugiere una estabilización en las uniones existentes, aunque esto no se traduzca en natalidad.
Históricamente, el volumen de nacimientos en Japón tuvo momentos de gran auge, especialmente durante el periodo de la posguerra. En 1949, el país alcanzó un récord de 2.69 millones de bebés, cifra que volvió a rozar los 2.09 millones en 1973 durante un segundo aumento notable de la población joven.
Sin embargo, desde mediados de la década de los setenta, la tendencia cambió drásticamente hacia una disminución progresiva. Fue en el año 2016 cuando la cifra de nacimientos en Japón bajó por primera vez del millón, encendiendo las alarmas de los planificadores económicos por la falta de relevo generacional.
Comparativa regional sobre los nacimientos en Japón
La situación que atraviesa Tokio es observada de cerca por sus vecinos regionales, quienes enfrentan retos similares.
Mientras los nacimientos en Japón siguen retrocediendo, Corea del Sur reportó un aumento del 6.8% interanual en 2025, marcando su segundo año consecutivo con cifras al alza tras periodos de estancamiento.
No obstante, tanto Seúl como Tokio permanecen en el epicentro de la crisis demográfica global. Aunque los nacimientos en Japón son motivo de preocupación, Corea del Sur ostenta la tasa de fertilidad más baja del mundo, siendo el único miembro de la OCDE con una tasa inferior a un hijo por mujer desde 2018.
Para comprender la magnitud de este fenómeno, es necesario consultar los indicadores del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón. Estos datos son vitales para el diseño de políticas públicas que buscan incentivar la formación de familias y el apoyo económico a los padres jóvenes en las prefecturas.
El gobierno ha implementado diversas estrategias para revertir la baja en los nacimientos en Japón, incluyendo subsidios directos y mejoras en los servicios de guarderías. Sin embargo, factores culturales y económicos, como el alto costo de vida en las ciudades, siguen pesando en las decisiones familiares de los ciudadanos.
La comunidad internacional observa con atención cómo este fenómeno afecta la fuerza laboral y el sistema de pensiones nipón.
Finalmente, las autoridades proyectan que, si la tendencia de nacimientos en Japón no se estabiliza pronto, la población total podría reducirse significativamente para mediados de siglo. Esto obligaría a una reestructuración profunda de los servicios de salud y de la infraestructura urbana para adaptarse a una sociedad predominantemente longeva.


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