viernes, enero 2, 2026

Erosión, deforestación y obras: peligros para el suelo en la península de Yucatán

En el marco del Día Internacional de la Conservación del Suelo, a conmemorarse el lunes 7 de julio, un recuento de los daños y los retos para frenarlos

Cada 7 de julio se conmemora el Día Internacional de la Conservación del Suelo, una fecha para recordar la importancia de cuidar el suelo que pisamos. En la península de Yucatán, este tema es especialmente importante porque el suelo es muy frágil y, si se pierde, se afecta también el agua, las plantas, los animales y la vida misma.

A diferencia de otras regiones del país, el suelo de la península de Yucatán está formado principalmente por roca caliza. Esto significa que es poco profundo, se erosiona fácilmente y tiene una capacidad limitada para retener agua y nutrientes. A pesar de ello, sostiene una de las selvas más ricas en biodiversidad del país, sistemas agrícolas tradicionales y zonas habitadas desde tiempos prehispánicos.

Además, este tipo de suelo permite la recarga de los acuíferos subterráneos que alimentan cenotes, ríos y pozos. Cuidar el suelo, por tanto, es también cuidar el agua.

Problemas que amenazan al suelo 

Entre los principales factores que afectan al suelo en la península están la deforestación, el cambio de uso de suelo para la agricultura industrial o la urbanización descontrolada y, recientemente, la construcción de megaproyectos como el Tren Maya.

De acuerdo con organizaciones ambientales, en los últimos años se han perdido miles de hectáreas de selva debido a incendios, desmontes y desarrollo urbano. El impacto, que además es ecológico, sigue siendo social, pues muchas comunidades mayas dependen del equilibrio del ecosistema para su sustento.

Uno de los casos más recientes que ha generado debate es el impacto del Tren Maya. Especialistas y ambientalistas han documentado que su construcción atraviesa zonas con cavernas y cenotes, afectando la estabilidad del terreno, aunque el gobierno federal ha prometido acciones de restauración, como reforestación y pasos de fauna.

Para entender la gravedad de la situación, el doctor Luis Manuel Torres Gómez, investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), explica que el suelo de la península no se renueva fácilmente:

“Estamos hablando de suelos milenarios que tardan cientos de años en formarse. Cuando se pierde la capa orgánica por incendios, deforestación o maquinaria pesada, no se recupera en una o dos décadas. Si perdemos el suelo, perdemos todo: productividad, biodiversidad, recarga hídrica y hasta identidad cultural”, señala.

El crecimiento de las ciudades y el desarrollo

Las especialistas Marina Vera-Ku y Wendy Torres-Avilez, también del CICY, explican que hay varios factores que están dañando los suelos en Yucatán, tales como cambios en el uso del suelo, construir casas, carreteras o centros comerciales donde antes había monte, o incluso el abandono del campo, porque mucha gente ha dejado la agricultura para trabajar en la construcción o en otras actividades.

Además, alertan sobre la pérdida de valores tradicionales, ya que hoy se valora más lo material que el cuidado de la tierra. Y, algo muy importante, el crecimiento de las ciudades, que avanza sin dejar espacio para la naturaleza. Todo esto, sumado, hace que el suelo se erosione, se contamine o simplemente desaparezca bajo el concreto.

“Tenemos la esperanza de que, en cada patio de cada casa, un pedacito del planeta sea conservado por nuestro propio bien”, escriben Vera-Ku y Torres-Avilez en su artículo “Érase una vez un jardín”, publicado en la revista Desde el Herbario, del CICY.

¿QUÉ SE ESTÁ HACIENDO PARA CONSERVAR EL SUELO?

Erosión, deforestación y obras: peligros para el suelo en la península de Yucatán
Erosión, deforestación y obras: peligros para el suelo en la península de Yucatán

A pesar de los retos, en la península también existen esfuerzos para conservar el suelo y restaurar los ecosistemas. Uno de ellos es el programa REDD+, implementado en los tres estados de la región, que busca frenar la deforestación y restaurar más de dos millones de hectáreas de selva para 2030.

También hay iniciativas locales como la del colectivo Las Chelemeras, en Chelem, Yucatán, que ha logrado recuperar manglares y suelos salinos con técnicas tradicionales. Y en comunidades mayas como Homún, grupos de jóvenes defienden legalmente los cenotes frente a proyectos contaminantes.

“A veces se cree que el suelo es solo tierra, pero es un ecosistema vivo. Enseñarle eso a los niños, a los agricultores y a los tomadores de decisiones puede marcar la diferencia”, afirma el investigador Luis Manuel Torres Gómez.

Jesús Cámara Ríos
Jesús Cámara Ríos
Jesús Cámara Ríos es el editor del Diario La Verdad. Periodista con 8 años de experiencia en medios digitales e impresos, con especial interés en temas relacionados con las demandas sociales y los derechos humanos. Ganador del Premio SIP a la Excelencia Periodística 2023.
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