El debate sobre el aprovechamiento del gas natural mediante fracturamiento hidráulico, mejor conocido como “fracking”, regresó a la agenda nacional con un matiz distinto.
Un comité integrado por 54 científicos, ingenieros y especialistas concluyó que México puede analizar esta alternativa para fortalecer su seguridad energética, pero únicamente si se cumplen estrictas condiciones ambientales, sociales, técnicas y económicas. La propuesta no representa una autorización para explotar estos yacimientos, sino el inicio de una nueva etapa de estudios y evaluaciones.
El grupo fue convocado hace unos meses por la presidenta Claudia Sheinbaum a través de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), con el propósito de revisar, desde la evidencia científica, si el país puede aprovechar el gas natural atrapado en formaciones rocosas profundas sin poner en riesgo el medio ambiente ni a las comunidades. Para ello participaron especialistas en ingeniería, agua, impacto ambiental, economía y planeación.
La secretaria Rosaura Ruiz, titular de Secihti, explicó que el objetivo fue realizar “una evaluación rigurosa de las técnicas de exploración y extracción, así como sus posibles implicaciones ambientales y sociales”.
Destacó que el trabajo se desarrolló por consenso entre los especialistas y que las conclusiones servirán como base para futuras decisiones del Gobierno de México.
¿Por qué otra vez el ‘fracking’?
La principal razón es la creciente dependencia energética del país. Actualmente, México consume alrededor de 9.1 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural y tres cuartas partes provienen de Estados Unidos. Ese combustible resulta indispensable porque cerca del 70% de la electricidad nacional se genera con gas natural, además de abastecer a industrias, comercios y hogares.
Los expertos advirtieron que, si el consumo continúa aumentando al ritmo actual, la dependencia del exterior será todavía mayor en los próximos años. Según sus proyecciones, sin medidas para reducir la demanda, el consumo alcanzaría 10.8 mil millones de pies cúbicos diarios en 2030, lo que incrementaría aún más la vulnerabilidad energética del país.
Sin embargo, antes de pensar en extraer gas mediante “fracking”, que es un técnica altamente contaminante, el comité considera que México debe agotar otras alternativas. La primera es ampliar la generación de electricidad con energías renovables; la segunda, mejorar la eficiencia energética; la tercera, incrementar la producción de gas convencional y evitar la quema de gas en los campos petroleros; y la cuarta, mantener la protección ambiental como prioridad.
¿Qué es exactamente el ‘fracking’?
En términos sencillos, consiste en romper rocas ubicadas a gran profundidad para liberar el gas que permanece atrapado en ellas. Para lograrlo se inyecta agua a muy alta presión mezclada con arena y diversos aditivos químicos. Esa fractura crea pequeños canales por donde el gas puede salir hacia la superficie.
Precisamente por utilizar grandes cantidades de agua y sustancias químicas, esta técnica ha generado fuertes controversias en distintos países. El comité científico reconoció esos riesgos y planteó que, si México decide avanzar, deberá hacerlo bajo estándares ambientales mucho más estrictos que los aplicados en décadas pasadas en otras naciones.
¿Dónde sí y dónde no?
Uno de los puntos más relevantes del informe es que los expertos descartaron de entrada la explotación en la cuenca Tampico-Misantla, ubicada principalmente en Veracruz y parte del sur de Tamaulipas. Consideraron que esa región presenta condiciones ambientales, sociales y culturales que hacen inviable este tipo de actividad, por lo que recomendaron prohibirla allí.
En cambio, recomendaron continuar los estudios únicamente en dos regiones del noreste del país: las cuencas de Burgos y Sabinas-Burro-Picachos, localizadas en Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León. Aun así, aclararon que eso no significa autorizar perforaciones comerciales, sino únicamente profundizar en las investigaciones para determinar si realmente existe viabilidad técnica, ambiental y económica.
EL AGUA, LA CONDICIÓN DE MAYOR CONTUNDENCIA
Quizá la conclusión más contundente del informe es que nunca deberá utilizarse agua dulce para fracturar las rocas.
Los especialistas señalaron que ese recurso ya resulta indispensable para el consumo humano, la agricultura y la ganadería, especialmente en el norte del país, donde las lluvias son escasas.
En su lugar, propusieron emplear exclusivamente agua salada localizada a grandes profundidades, siempre y cuando estudios científicos demuestren que esos depósitos están completamente aislados de los acuíferos de agua dulce.
Además, recomendaron reciclar al menos el 75% del agua utilizada durante el proceso y mantener un monitoreo permanente de la calidad del agua superficial y subterránea antes, durante y después de cualquier actividad.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el Gobierno adoptará las recomendaciones del comité y que el siguiente paso será perforar únicamente pozos de investigación para confirmar la existencia de agua salada. “Si no hay agua salada, pues ya se cierra la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación de gas no convencional”, aseguró.
PROMETE SHEINBAUM TOTAL TRANSPARENCIA
El Gobierno de México aseguró que los siguientes pasos para evaluar el aprovechamiento del gas natural no convencional se realizarán con total transparencia, siguiendo las recomendaciones del comité integrado por 54 científicos y especialistas.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que todas las investigaciones, estudios y resultados se harán públicos antes de tomar cualquier decisión sobre una eventual explotación de estos yacimientos.
Como primera medida, el gobierno iniciará la perforación de pozos con fines exclusivamente científicos para verificar si existen depósitos suficientes de agua salada en el subsuelo, indispensable para un eventual proceso de fracturamiento hidráulico y, si esos estudios demuestran que no hay agua salada disponible, se cerrará la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación.
La mandataria también anunció que se crearán páginas web especiales en la Secretaría de Energía y en la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, donde la población podrá consultar los estudios elaborados por el comité, los avances de las investigaciones y los resultados de las perforaciones exploratorias. Además, el grupo de expertos continuará acompañando el proceso para verificar que cada etapa cumpla con los criterios científicos y ambientales establecidos.
Sheinbaum indicó que el Gobierno informará periódicamente sobre los avances, aproximadamente cada dos meses o dos meses y medio, durante las conferencias matutinas.
Añadió que las conclusiones del comité serán adoptadas “tal cual vienen”, con el propósito de que cualquier decisión futura sobre el gas no convencional esté sustentada en evidencia científica, supervisión independiente y acceso público a la información.
PRINCIPALES RECOMENDACIONES DE LOS CIENTÍFICOS
1. Acelerar la expansión de las energías renovables.
2. Impulsar programas nacionales de eficiencia energética.
3. Incrementar la producción de gas convencional.
4. Eliminar la quema de gas en campos petroleros.
5. Prohibir la explotación de gas no convencional en la cuenca Tampico-Misantla.
6. Continuar la evaluación únicamente en las cuencas de Burgos y Sabinas-Burro-Picachos.
7. Confirmar primero la existencia de agua salada suficiente antes de cualquier proyecto.
8. Utilizar exclusivamente agua salada, nunca agua dulce.
9. Demostrar que los depósitos de agua salada están aislados de los acuíferos de agua potable.
10. Reciclar y reutilizar al menos el 75% del agua empleada.
11. Monitorear permanentemente la calidad del agua superficial y subterránea.
12. Evitar el uso de aditivos químicos altamente tóxicos.
13. Manejar el agua de retorno mediante sistemas cerrados.
14. Publicar de manera abierta la información sobre agua, químicos y operaciones.
15. Confirmar las reservas reales de gas mediante estudios y pozos exploratorios.
16. Utilizar tecnologías de última generación que reduzcan el impacto ambiental.
17. Aplicar las mejores prácticas internacionales en manejo de residuos y economía circular.
18. Realizar consultas previas, libres e informadas con las comunidades.
19. Impulsar la proveeduría local y el empleo regional.
20. Mantener un monitoreo científico independiente y permanente sobre agua, ecosistemas y actividad sísmica.


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