¿Qué es el fracking y qué pasaría si México aprueba este proyecto?

El Gobierno analiza la viabilidad del fracking en México. Conoce cómo funciona esta técnica, dónde podría aplicarse, sus riesgos y qué pasaría si se aprueba.

El fracking volvió a generar debate luego de que el Gobierno de México presentara los primeros resultados del comité de especialistas encargado de analizar si esta técnica puede utilizarse para extraer gas natural sin poner en riesgo el medio ambiente y el suministro de agua.

Durante su conferencia matutina de este 6 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que aún no existe una autorización para iniciar proyectos de extracción. La siguiente etapa consistirá en determinar si en algunas regiones del país existe suficiente agua salada para realizar las perforaciones. Si no se cumplen esas condiciones, aseguró, el proyecto no continuará.

¿Qué es el fracking?

El fracking, conocido técnicamente como fractura hidráulica, es un método utilizado para extraer gas y petróleo atrapados en formaciones rocosas ubicadas a gran profundidad.

El procedimiento consiste en perforar el subsuelo e inyectar agua a muy alta presión mezclada con arena y distintos aditivos. Esa presión rompe la roca y libera los hidrocarburos, que posteriormente son extraídos mediante los pozos.

Aunque esta técnica ha permitido incrementar la producción de gas en países como Estados Unidos, también ha generado un intenso debate por sus posibles efectos ambientales y sociales.

fracking: los peligros ocultos para tu salud y bienestar

¿Dónde podría hacerse fracking en México?

De acuerdo con el comité de especialistas presentado por el Gobierno federal, las primeras exploraciones podrían concentrarse en tres regiones:

  • La cuenca Sabinas-Burro-Picachos, ubicada entre Coahuila y Nuevo León.
  • El noreste de Tamaulipas.

En contraste, los expertos recomendaron no realizar fracking en la cuenca Tampico-Misantla, debido a su alta biodiversidad, la densidad de población y las condiciones sociales de la región.

Sheinbaum precisó que antes de tomar cualquier decisión será necesario comprobar la existencia de agua salada suficiente para evitar utilizar agua destinada al consumo humano.

Las condiciones que proponen los expertos

El comité científico entregó una serie de recomendaciones para reducir los posibles impactos de esta actividad. Entre las principales destacan utilizar únicamente agua salada, reciclar al menos el 75% del agua empleada, proteger los acuíferos de agua potable, evitar sustancias altamente tóxicas, mantener un monitoreo permanente de la calidad del agua y consultar previamente a las comunidades donde eventualmente pudiera desarrollarse el proyecto.

También propusieron implementar planes de prevención de riesgos, reducir la superficie ocupada por las perforaciones y transparentar los aditivos utilizados durante el proceso.

¿Cuáles son los posibles riesgos del fracking?

Aunque el comité considera posible realizar exploraciones bajo ciertas condiciones, diversos especialistas y organizaciones ambientales mantienen reservas sobre esta técnica.

Un estudio elaborado por CartoCrítica advierte que las principales zonas con potencial para desarrollar fracking abarcan cerca de 7.7 millones de hectáreas, donde viven aproximadamente seis millones de personas. La preocupación principal gira alrededor del consumo de agua. La organización señala que muchas de las regiones donde existen yacimientos ya presentan problemas de disponibilidad hídrica.

En la región Sabinas-Burro-Picachos, por ejemplo, el estudio estima que para explotar apenas el 10% del gas proyectado sería necesario perforar más de 2,200 pozos y utilizar alrededor de 167.5 millones de metros cúbicos de agua, en una zona donde la mayoría de los acuíferos ya enfrenta condiciones de estrés hídrico.

Especialistas también advierten sobre otros posibles impactos, como la generación de agua contaminada, los cambios en el uso del suelo, la afectación a comunidades rurales e indígenas y los costos ambientales que pueden permanecer durante décadas.

¿Qué pasaría si el proyecto recibe luz verde?

Si el Gobierno determina que existen condiciones técnicas y ambientales para avanzar, México iniciaría una nueva etapa de exploración de gas no convencional.

Esto podría traducirse en una mayor producción nacional de gas natural, menor dependencia de las importaciones energéticas y la creación de empleos relacionados con la industria petrolera y de servicios.

Sin embargo, el desarrollo de estos proyectos también implicaría una vigilancia permanente sobre el uso del agua, el manejo de residuos, la protección ambiental y el cumplimiento de las medidas de seguridad planteadas por los especialistas.

Por ahora, el proyecto no ha sido aprobado. El Gobierno continuará evaluando la disponibilidad de agua salada, la viabilidad técnica de las cuencas propuestas y los posibles impactos ambientales antes de decidir si el fracking podrá implementarse en México.

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